sábado, 18 de mayo de 2019

Los paletos almerienses y el ministro de cultura, Pepe Guirao


Paletos



Dijo el ministro Guirao: dar certificados de almeriensismo es una cosa paleta



Y venir desde el poder de los madriles, impuesto por cataplines por el líder nacional del partido es una cosa fina, 
culta, 
refinada, 
y muy educada. 

Ustedes los paracas o cuneros son eso finos y educados salvadores de la patria que vienen a provincias a dar clase de educación, a refinar a los paletos de Almería y otras provincias de la periferia. 

Está claro que los que hemos criticado la presencia de aviadores o cuneros en las listas de Almería somos aldeanos, 
rústicos, 
labriegos, 
palurdos, 
toscos, 
cerriles, 
zafios, 
ignorantes, 
incultos 
o paletos 
según el señor ministro de cultura todavía en funciones, y claro, les necesitamos a ellos para que nos saquen de esa situación, para que nos enseñen a vivir como gente refinada y culta. 

¿Va a poner en marcha el señor Guirao unos cursos para enseñarnos donde y de qué manera hay que poner los cubiertos en la mesa. 
Nos enseñará el señor ministro en funciones cómo hay que pelar la naranja con cuchillo y tenedor? 

Ah, y cómo hay que coger las aceitunas del plato. 

¿Cómo hay que hacerlo, don José, con la mano o con el tenedor? 

Es que soy un paleto de boina y callao y hace falta que un hombre como usted, enseñado entre las altas alcurnias y realezas de los poderosos de los madriles, nos enseñe cómo nos tenemos que comer las aceitunas los paletos de Almería.

 Ya es usted diputado por Almería, que sea para bien de los paletos de su alejada tierra, e impuesta políticamente desde la jefatura de su partido. 

Dijo usted que lo han recibido fenomenal los socialistas de esta tierra. 

No lo pongo en duda. 

Pero en la primera votación celebrada en la agrupación de la capital su nombre no apareció en la misma. 
Mucho paleto en la misma, ¿no cree?

¿Ese es un recibimiento fenomenal para usted? 

Lo mismo es que los paletos de su partido en la capital piensan que en su agrupación hay gente con capacidad y conocimientos como usted para defender los intereses de Almería y de los almerienses, aunque no tengan la clase que tiene un señorito criado en los pechos de la nata madrileña. 

Claro que esos paletos almerienses se tuvieron que rendir ante el jefe de Madrid, como otros lo hicieron antes ante la jefa de Sevilla. 

Es el drama de todos estos paletos almerienses metidos en política, que siempre tienen algún culto, refinado y educado compañero que viene impuesto desde las doctas direcciones de los partidos en Madrid o Barcelona. 

Los paletos aquí nos quedamos, esperando sus sabias clases, mientras usted va a seguir viviendo en su Madrid, rodeado de la alta alcurnia gracias al sueldo de un puñado de paletos almerienses.



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