lunes, 8 de abril de 2019

Los siete años de locura de Guillermo Casquet


Guillermo Casquet



 Es una locura participar en política, da igual lo que hagas.



Se despedía de la diputación tras siete años de diputado provincial y lo hacía el hombre con cierta tristeza: 
“Es una locura participar en política. 
Da igual hagas lo que hagas porque ya eres un presunto corrupto”. 

Tampoco es eso don Guillermo. 
Que yo sepa usted no ha aparecido por la cárcel de papel por presunta corrupción. 
A lo largo de los siete años que ha estado en la política no creo que le hayan puesto una pistola en el pecho para mantenerse en ella 
¿o sí? 

Si lo ha hecho ha debido ser porque ha recibido algún beneficio, y no me refiero solamente al económico, que no deja de ser importante, también al servicio público bien hecho, al agradecimiento de los vecinos que le han visto trabajar por ellos. 

Es de lógica que no haya tenido aplausos por parte de la oposición, pero lo mismo es porque no ha sabido ganárselos.

Los políticos no son muy partidarios de hablar y negociar las tareas con los vecinos de la acera de enfrente, si lo hicieran, si no pensaran que siempre tienen la razón y que las cosas hay que hacerlas como a una parte le interesa, y a la de enfrente que le den, lo mismo las críticas serían menos agresivas y las presunciones de corrupción menos aparentes. 

Si como usted dice es una locura participar en política, hay que entender que siete años le ha durado esa locura. 
Mucho tiempo, no le parece. 

Es extraño que en estos años no haya consultado con un especialista y nos salga al final de lo que parece su carrera, con una crisis sobre su larga estancia en ella. 

No da igual hagas lo que hagas. 
Si su nombre no aparece en facturas y viajes a explicar, nadie le acusará. 
Si las adjudicaciones que pasan por sus manos y su despacho son claras y las entienden hasta los miembros de la oposición, nadie pondrá sobre su nombre una presunción. 

La locura en la política nos llega cuando creemos que el cortijo es nuestro, cuando abrimos la mano a los familiares, a los amigos, a los enchufes, cuando ponemos la administración a los pies de unos intereses espurios. 

De usted y su trabajo político ha dependido el que estos siete años hayan sido una pérdida de tiempo y una locura en su vida, nos dice.

Lo lamentable, una vez conocida su opinión sobre estos años, es que lo mismo esa locura por usted denunciada ha sido para los miles de almerienses que han dependido de su área en la Diputación.

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