martes, 12 de febrero de 2019

Qué vergüenza de políticos tenemos en Almería


Los Montoya



Una odisea la vivida en Cataluña por la familia Montoya



Ni una sola queja de los políticos almerienses, ni una palabra de condena en estas semanas. 
Tras su conocimiento silencio. 

Qué vergüenza de políticos almerienses. 

He esperado casi un mes, pero reviento si no uno mis letras a las de Emilio Ruiz. 

La historia ocurrida en un hospital catalán nos la contaba el compañero Emilio hace casi un mes en éste nuestro periódico y se nos helaba el alma y obnubilaba la razón. 
¡Estos hijos…! 

Y no es la primera vez que un vecino almeriense, desplazado a otra región española (casi siempre la misma) se ha visto en la misma o parecida situación. 

No nos debe extrañar que la mayoría de los españoles empiecen a estar hartos y hasta las narices de una España abierta en diecisiete reinos de taifas, con diecisiete chiringuitos sanitarios y diecisiete tarjetas. 

Cada día somos más los que queremos que en una cuestión tan importante y necesaria como es la sanidad una sola tarjeta, con un solo color nos una y nos proteja a todos los ciudadanos de este país, si es que este país sigue siendo España. 

Si ya no lo es, que sean valientes y nos lo digan los señores políticos, lo que no se puede permitir es lo que unos ¡hijos…! le hicieron en un hospital catalán a la madre de la familia Montoya. 

Claro que los grandes culpables de lo que viene ocurriendo no son los médicos, ellos, tristemente para nosotros, siguen las órdenes de unos políticos que no tienen alma, sin vergüenza alguna ante los ciudadanos, corruptos hasta decir basta dentro y fuera de Cataluña, unos políticos mantenedores de unos chiringuitos políticos con el único objetivo de enriquecerse y enriquecer a la familia, a los amigos y a los colegas del partido. 

Y si para ello hay que mandar a una mujer con el tobillo partido a mil kilómetros de distancia, sin remordimiento alguno, por toda la cara y en nombre de una ley salida de uno de los diecisiete parlamentos con los que se ha ido llenando la vieja piel de toro, al coche y que la operen en un hospital de su tierra. 

Y aquí fue intervenida. 

No es bueno tomar decisiones en caliente, están en lo cierto, la razón se obnubila, pero entiendo que en algún momento habrá que hacerlo. 

No se puede permitir que dentro de unos días el compañero Emilio Ruiz nos vuelva a contar una historia como la padecida por la familia almeriense de los Montoya en otro hospital de Cataluña.

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