miércoles, 16 de enero de 2019

El plan para Gádor una autovía al fracaso


Plan Gádor


Los sindicatos no ven claro el futuro de los trabajadores de Cemex


La ministra del ramo estuvo en Almería para presentar los nuevos proyectos para crear empleo en la localidad de Gádor. 
Casi ciento veinte millones pone el gobierno para los mismos. 
En principio no se le ven inconvenientes, más bien al contrario. 

Tras ir escuchando a los protagonistas surgen las dudas y los peros al plan. 
Antes de seguir una primera sorpresa, el que la reunión tuviera lugar en la delegación de la Junta (todavía de doña Susana Díaz) y no en la representación oficial del gobierno de Pedro Sánchez en Almería, donde reina el señor de la Fuente, don Manuel. 

¿Nada qué decir sobre la cuestión? 

A los sindicatos, entrando ya en la cuestión del polo industrial a crear, no les satisface, y Ugt se pone a la cabeza de la protesta con unos datos que no debemos olvidar: 

El Ere de Cemex sigue adelante, no se ha paralizado. 
Por lo que los actuales puestos de trabajo en la cementera, según el sindicato, se han perdido, y ya veremos cuántos se van a recuperar. 
Primer y duro golpe a los trabajadores. 

Los proyectos presentados no llegan a cubrir el cincuenta por ciento de los empleos que se pierden, y el acuerdo firmado no confirma el que sean ocupados por parte de los actuales trabajadores de la plantilla. 
Segundo plantón a los actuales empleados. 

Uno de los proyectos podría dar trabajo a más de trescientas cincuenta personas, pero en esa empresa no estará Cemex, por lo que no se puede esperar que los trabajadores que están a punto de entrar en el Ere puedan acceder a alguno de ellos. 
Tercer estacazo a los empleados. 

Es de justicia reconocer que la única voz que se ha levantado con reparos al polo previsto en Gádor ha sido la Ugt. 
Los proyectos no tienen fecha de comienzo; 
los casi ciento veinte millones de euros no se sabe cuándo se van a cobrar, y los que saben de trámites con la administración no se sienten muy felices con los plazos. 

La visita de la ministra y el convenio firmado entre las partes no ha traído la tranquilidad que se esperaba en la comarca. 
Las promesas de los gobiernos, en las que tienen que poner el dinero de la inversión, no suelen acabar muy bien. 
Y polos de desarrollo tenemos como claros ejemplos en otros puntos del país.

¿Perdemos la esperanza? 
No. 
Confiemos en el trabajo de los sindicatos, en este caso en Ugt, que ahora está con los trabajadores.

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