sábado, 12 de enero de 2019

¡Ay, mi vieja Alcazaba!


Vigilancia


Ahora toca pelearse por la vigilancia de la Alcazaba


Estos políticos nuestros no tienen vergüenza. 
Algunas veces creo que no saben  ni lo que es. 

Tienen a la Alcazaba hecha unos zorros, vieja, con goteras, achacosa anda la pobre mía desde hace muchos años. 

Le duelen las murallas por la humedad, 
se le cae a girones un segundo recinto esperando que algún día le cicatricen las heridas, 
las fuentes unas veces llevan agua, 
otras el rumor de la mismas no suena por sus jardines. 

Llegar hasta ella se ha convertido en un laberinto, con la de años que se llevan esperando una anunciada solución que parece no llegará nunca. 

En los cincuenta y sesenta, a los que vivíamos en la Almedina, a los pies de la Alcazaba, y que en las noches de verano veíamos desde sus piedras la lejana pantalla del cine Roma, se nos dijo que se iba a hacer una avenida desde el parque, entonces de José Antonio, hasta las puertas del recinto. 

Es evidente que nunca se construyó, los políticos de entonces tenían la misma palabra que los actuales: 
Ninguna. 

Y ahora, cuarenta años después de que nuestra vieja Alcazaba se hiciera demócrata y esperara que a ella le llegara también el nuevo maná, vemos con asombro que a los actuales políticos lo único que les preocupa es la vigilancia exterior de la señora. 

Ay, pobre y vieja Alcazaba. 

Ninguneada por unos y por otros, sólo querida por aquellos amigos que te acompañan en algunas de tus noches de soledad y de esperanzadores amaneceres que en eso se quedan. 
Mecida por la voz y la guitarra de Sensi te duermes en esas noches a la espera de las caricias en las próximas. 
Con la mano abierta ante tu gente de Almería a la espera de un beso sobre tus viejas, húmedas y quebradas piedras. 

Y estos inútiles que tenemos por políticos en el Pp y en el Psoe andan a la gresca por la falta de vigilancia en tu entorno. 

Han pintado en las murallas de tu cerro, y se han dedicado a tirarse los trastos a la cabeza. 
No han dicho nadas de arreglarte, de engalanarte, de devolverte a los almerienses y que sean ellos los que te cuiden, te protejan y vigilen. 
Estos impresentables que nos han tocado en suerte te quieren tener atada a unos políticos ajenos a tu tierra y tu gente. 

Dicen que han venido otros a mandar en la comunidad, 
¿crees que estos se preocuparan de ti, o serán como los que te han tenido olvidada casi cuatro largas y oscuras décadas? 

Ay, mi vieja Alcazaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario