lunes, 24 de diciembre de 2018

¿Seremos capaces de ser felices esta noche?


Nochebuena


A todos los que esta noche no estarán con sus familias


El drama vivido en el mar por cientos, miles de inmigrantes, los incendios en los asentamientos de chabolas, los brutales asesinatos que se repiten, se repiten y que tienen en la mujer su víctima principal. 

A todos los hombres y mujeres que no se sentaran esta noche a cenar con sus familia, y a esos ojos que se llenaran de lágrimas ante una silla vacía, un plato sin tocar, una copa que no se levantará para brindar por los allí reunidos. 

Pienso en esos seres humanos que han perdido la vida en estos días navideños en ese mar que nos baña a los almerienses, en esa mujer embarazada, llena de la carga más ilusionante que una mujer puede llevar dentro de sí; pienso en Laura, brutalmente asesinada en Huelva, y hoy, mientras escribo estas líneas, pienso en sus familias, rotas, destrozadas. 

En esos padres que han perdido lo que más querían en tierras muy lejanas a las suyas. 
Entiendo que hoy no puedan brindar, que las lágrimas no les dejen ver la soledad en que han quedado sus vidas, quebradas por un asesino brutal o por unas mafias que ofrecen una mejor vida tras surcar en una patera un Mediterráneo que en estos días se muestra más bravío que nunca. 

Mientras las familias lloran a sus muertos, los políticos que tenemos hablan de pactos para gobernar o mantenerse en el poder, de ceder en definitiva para que unos alcancen el poder y otros se mantengan en él. 
Un mensaje de dolor en sus cuentas de la red y a seguir con sus vidas, sin tomar decisiones, unas veces porque es en caliente y al final porque en frío ya no se acuerda nadie del drama de las pateras o de los asesinos que matan a las mujeres y su libertad. 

Nos ponemos muy dignos con el barco a Valencia, sacamos pecho, la conciencia se nos limpia y esta noche, reunidos con los nuestros, levantaremos una copa de vino espumoso de Laujar por los que allí estamos. 

Aunque sólo sea un segundo piensen en las familias a las que esta noche les falta el miembro más querido, piensen en Zamora, piensen en esa mujer de veintiséis años, piensen en el mar que baña nuestras playas y en las cientos de personas que han perdido la vida en él a lo largo de este año intentando llegar a las costas de nuestra Almería. 

Piensen en esos niños arrojados por la borda ayer mismo tras su fallecimiento a las frías aguas de nuestro tan cantado Mediterráneo.
Piensen en lo que debían sentir esos padres cuando se deshacían de los cadáveres de sus hijos.
Si pueden, si son capaces, pónganse en su lugar.

Ya que nuestros políticos no parece que estén por la toma de decisiones, levantemos nosotros la voz por los que ya no están con sus familias. 
¡Por ellos!



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