lunes, 3 de diciembre de 2018

Hoy vamos con el tren, mañana las elecciones políticas


¡Vía libre!


“Nuestra prioridad es que el tren llegue al puerto de Almería”


Quien así hablaba es el presidente de Puertos del Estado. 
No lo hará este año, no hay dinero para ello, pero en el futuro, no muy cercano ciertamente, el caballo de hierro que cantara Zane Grey en sus novelas entrará de nuevo en las instalaciones portuarias almerienses, si el señor Llorca y sus deseos siguen al frente de la institución. 

En un principio uno no tiene nada en contra de que el tren se adentre en las dársenas del puerto. 
Lo que no vemos con buenos ojos son algunos de los materiales a transportar en esos vagones. 

Antes de seguir con los vagones y su carga, algo tendrán que decir los vecinos de Oliveros y futuro Toblerone que verán su sueño interrumpido y su tranquilidad asaltada por el paso por debajo de sus ventanas y balcones del brioso caballo férreo. 

Y encima el proyecto que se baraja es que los trayectos se hagan de noche. 
Vayan pensando en poner dobles cristales en sus ventanas, tapones en sus oídos o en cambiar de domicilio. 

No hace falta que lo hagan mañana mismo, no hay dinero en años, lo que quieren estos políticos de mantequilla, y parece que les gusta o les pone, es meternos el miedo en el cuerpo a los vecinos, como hizo la ministra con los jubilaos y las medicinas.

Lo del presidente de puertos del estado es duro, como él no vive o va a vivir sobre una vía del tren, ha manifestado el hombre con rotundidad que el caballo de hierro entrará en el puerto de Almería, sí o sí. 

El problema es que no está solo el señor Llorca en esta labor, cuenta con muchos adeptos en la ciudad, que desde sus puestos políticos o sociales apuestan y aprietan para que los railes se abran de nuevo con el puerto. 

La piedra y sus señoritos quieren entrar o salir por el puerto: 
Ahí tiene el de Carboneras, incluso más cerca de las zonas de extracción. 
Pero en el fondo no es esa la cuestión y lo saben, la vieja historia del mineral de hierro aparece  cada cierto tiempo sembrando el pánico entre unos ciudadanos que habían olvidado una oxidada Almería y una colada que había que volver a lavar tras el paso del ferrocarril.

Si el señor presidente y otros caballeros y señoras de por aquí se salen con la suya, los almerienses del Zapillo, Ciudad Jardín, Oliveros y otras zonas volverán a sentir en sus pulmones, coladas y fachadas el polvillo que va dejando a su paso el mineral de hierro que busca su salida por el puerto de Almería. 

Sí o sí.

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