sábado, 3 de noviembre de 2018

Cambiar los pañales de nuestras criaturas



¡Pañales!


El ayuntamiento de Viator instala “cambia-pañales” en aseos de caballeros


No se ría. 
¿Y por qué no? 
¿No tienen el mismo derecho los críos a que los padres les cambien también los pañales? 

La noticia nos sorprende porque no estamos acostumbrados, pero hay que ir haciéndose a la idea de que el cambio de los pañales de un hijo no es cuestión solamente de las madres, también de los padres.

 No explica el alcalde de Viator de qué área de su ayuntamiento es la idea, qué concejal la pone sobre la mesa, aunque sólo sea para darle el premio a la naturalidad y normalidad de lo que tiene que ser la vida en común de una familia. 

Es de imaginar que cuando el alcalde de Viator decide que se instalen en los aseos de caballeros es porque ya están instalados en los de las señoras, 
¿no, señor alcalde? 

Medida tan sencilla como la que comentamos hoy demuestran que algo se va avanzando, no mucho, es cierto, pero entiendo que vamos haciendo natural lo que hace unos años, incluso meses o semanas nos parecería algo a tratar en la prensa en días de inocentes allá por el próximo mes de diciembre. 

Sería de desear, tras la medida de Viator, que otros ayuntamientos, incluso la Junta, que nos impone otras muchas medidas porque le sale de las meninges, tome cartas y se exija que en todos los centros públicos donde se ubiquen aseos para señoras y caballeros, en los dos haya cambia-pañales donde padres y madres puedan ejercer el derecho del niño a llevar limpio y seco su hermoso culito. 

Los que ya vivimos del recuerdo en estas cuestionas, evocar aquellos años en que le metíamos a la hija el dedo entre los pañales y su culito para saber si la niña se había hecho caca, se pueden imaginar la salida del índice y lo poco que importaba en ese momento la constatación de que la niña estaba “cagada” y que había que cambiarle los pañales. 

Supongo que para los padres de hoy debe ser lo mismo, ese trocito de carne puede hacer con nosotros lo que quiere y su “mierda” nos parece la mejor “mierda” del mundo. 
¡Oiga, ni huele, la caca de mi hija o mi hijo ni huele! 

De vez en cuando nos sigue saliendo la veta de padre forofo, hoy abuelo mal criador, y los recuerdos de aquellos lejanos y añorados días que tristemente no volverán.

Viator pone una pica en los aseos de caballeros de su pueblo y es de esperar y desear que la misma prolifere en otros municipios de nuestra provincia.

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