lunes, 29 de octubre de 2018

Mala noticia el cierre de la cementera de Gádor



Cementera


El cierre de la cementera de Gádor una terrible noticia para la zona


Cierto que la fábrica de cemento del Andarax ha vivido mejores momentos que los actuales, pero lo último conocido, el cierre definitivo de la producción dentro de unos meses ha sentado como un mazazo en la zona y especialmente en el ayuntamiento de Gádor. 

Los almerienses nos hemos acostumbrados en estas décadas a vivir con las chimeneas de la cementera, el color gris de sus paredes y el deseo de muchas familias de que alguno de sus miembros encontrara un puesto de trabajo entre sus paredes. 
Un afortunado el que lo lograba. 

Algo parecido ha venido ocurriendo en estos años con Michelín, 
¿se imaginan una noticia así en la francesa? 

Un puesto de trabajo en la fábrica de Gádor era como un seguro de por vida, lo más parecido a funcionario o empleado público. 
¿Quién se podía imaginar que una empresa como la de Gádor podía cerrar sus puertas?
 El mazazo para las familias ha debido ser de los que cuesta recuperarse, el ayuntamiento debe estar en la misma situación. 

En un pleno extraordinario se ha pedido por parte de las fuerzas políticas que lo componen que no se lleve a cabo el cierre de la factoría, y para ello se llama a la movilización de trabajadores, vecinos y almerienses en general. 

A los cien trabajadores directos de la empresa y a los de otros centros en la misma situación en el resto del país los sindicatos les podrán encontrar una solución, nunca será la buena, porque se pierde el puesto de trabajo, pero no será así para los más de doscientos empleados indirectos de pequeñas y medianas empresas en Almería, así como para el ayuntamiento y los ingresos pagados por la cementera. 

Una empresa como la cementera de Cemex supone una importante suma de cara a los presupuestos municipales, ingresos que se verán en peligro en el futuro con el cierre de la misma. 
Es comprensible la preocupación humana y política demostrada por el ayuntamiento. 

El llamamiento de la alcaldesa a que se levanten los hombres y las mujeres de Gádor en un intento de que la cementera no cierre sus puertas es la clara demostración de lo que supone una empresa de estas características para trescientas familias que pueden perder su puesto de trabajo y para un municipio que verá mermados sus ingresos anuales. 

Y no debemos olvidar el resto de los almerienses que esos trescientos trabajadores no sólo viven en el municipio de Gádor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario