lunes, 24 de septiembre de 2018

No tenemos solución



Fiestas de S. Agustín


Fiesta machista en San Agustín, según denuncia Izquierda Unida


Una de las noches de la Caseta Joven en las fiestas de San Agustín era sólo para hombres, según rezaba el cartel. 

Y nos apareció Iu de El Ejido denunciando el hecho y pidiendo la dimisión del responsable. 
Se quejaban de una actuación que ellas calificaban de machista, pero lo que no nos contaban en esa misma denuncia es que en esa misma caseta, una noche después, y aparecía en el cartel anunciador, se montaba una fiesta sólo para mujeres. 

De esa no se quejaban, las tintas las cargaron sobre la machista. 
Si las denunciantes hubieran tenido la deferencia de hacer lo mismo con la de las señoras y denunciar la discriminación a que se llega cuando se hacen fiestas en recintos públicos y no se le permite la entrada a una parte de la sociedad, sea esta del sexo que sea, habrían tenido el aplauso de todas y de todos.
Empezando por el mío.

Pero no lo hicieron así. 
Nos denunciaron la fiesta machista y se olvidaron de la feminista. 
Silenciaron, es de imaginar que con intención, que los organizadores habían organizado una fiesta para hombres y otra la noche siguiente para mujeres. 

Unos “imbéciles” de tomo y lomo los organizadores de la caseta al dividir a los posibles clientes por sexo, si ustedes quieren, pero en la vida tiene que haber gente de todo y para todo. 

Si alguien tiene que dimitir, que lo haga por la imbecilidad de creer que iba a llenar la caseta con la división de sexos: 
Una noche solo para ellos y la siguiente solo para ellas. 

En la pasada feria de Almería los políticos del ayuntamiento, cuestión que nos parece aún más grave, montaron una fiesta solo para mujeres, con más de mil cien participando, homenaje incluido, comida gratis, baile con orquesta y besos del alcalde y concejales. 

A los hombres ni mijita, oiga. 
Y no vimos que saliera político municipal alguno, ni de derechas ni de izquierdas, en defensa de ellos. Tampoco lo hicieron las concejalas. 

Los gastos de aquella fiesta no los pagaron sus señorías, los que sientan sus reales en los sillones del salón de plenos, si así hubiera sido que inviten a quien les dé la gana, pero no, la pagaron todos los hombres y mujeres de la capital con sus tasas, sus precios públicos y sus impuestos y no deja de ser una discriminación el dejar a una parte de la sociedad que paga la fiesta fuera de la misma por razón del sexo. 
Y aquí no se pidió la dimisión de nadie.






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