lunes, 20 de agosto de 2018

Menos mal que alguien tiene respeto por los demás



Ministro


El respeto del ministro de cultura, el almeriense Pepe Guirao. 


He tardado en escribir sobre algunas de las cosas que dijo durante su última visita a la capital, pero quería dejar constancias de que ministros así seguirán haciendo falta durante muchos años en la profesión de la política.

 En aquella ocasión, corría el veintidós de julio, día abajo o arriba, manifestó el señor ministro algo que merece ser destacado: 
“No voy a ir a los toros, ni a cantar el novio de la muerte, pero los respeto”. 

Con un par, señor ministro. 
Que diferencia ante tanto bobalicón suelto como tenemos en política, que a las primeras de cambio quiere ponerle puertas al campo, barreras a la mar. 

A personas que hablan así de cuestiones con las que no están de acuerdo, o que no les gustan, merecen la pena que se las tenga en cuenta. 
Y destacar su postura todo lo que se pueda en el noble intento de que algunos de sus compañeros, dentro o fuera de Almería, aprendan a tener respeto y sentido común ante aquello que a otros les gusta y defienden. 

Que Pepe Guirao diga en una entrevista que no va a ir a los toros y que no va a cantar el novio de la muerte, pero que los respeta está con ello respetando a los almerienses que van a las corridas o cantan en el campamento de Viator la canción de la legión; es una muestra de que aún tenemos algunas esperanzas ante los políticos que nos han tocado en suerte. 

No muchas, es cierto, no son demasiadas las oportunidades que nos ofrece el sector político para defenderlo, de ahí que se haga necesario poner el acento en el comportamiento de uno que llega al cargo a respetar aquello que no le gusta o con lo que no está de acuerdo y a sus defensores. 

¡Si todos fueran igual, si todos nos respetáramos en España se viviría mejor y con más tranquilidad! 

Es posible que algún “nutrio” compañero suyo o animalista se subiera por las nubes leyendo lo manifestado por el ministro, pero no les iría mal que aprendieran de él a respetar al rival (político o no) y lo que estos representan, como hace el ministro de cultura, el almeriense Pepe Guirao, no sería una arcadia feliz donde vivir, pero creo que nos iría mucho mejor a todos y que más de una sonrisa aparecería de vez en cuando en nuestras caras.

Mi mujer ya está pensando en el festejo taurino que va a ver este año con sus amigos. 
No suelo acompañarla, no voy a los toros, pero respeto que a ella le gusten.


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