miércoles, 25 de julio de 2018

El nieto de Monterreal derrotado en el congreso



Nuevo jefe


Javier Aureliano García se convierte en el jefazo del Pp en Almería


Y lo hace en los momentos en que tiene que confeccionar las diferentes listas de cara a las próximas elecciones, lo que redundará en hacerse más fuerte si cabe en las distintas agrupaciones locales de la provincia. 

Si él es el gran ganador, su nombre está en las alturas nacionales del Pp, el perdedor ha sido Ramón Fernández Pacheco, alcalde de la capital, que unió su futuro al de Soraya y vio cómo su candidata perdía el congreso. 

¿Apostaba el viejo zorro sus principales naipes a las dos candidaturas, como aventuraba en su carta el director de la Voz, Pedro Manuel de la Cruz? 
De ser así sabía que uno volvería con el rabo entre las piernas. 

¿Hay que salvar al soldado Pacheco? 
Algo tendrá que hacer por él Javier Aureliano, si es que tiene claro que lo suyo sigue siendo la diputación y no aspira a sentarse en el sillón de la vieja casa consistorial. 

La responsabilidad política de Javier con la gente de Almería la vamos a ver en un futuro cercano. Tiene que hacer la lista a las andaluzas, y ahí nos encontramos con nombres que han estado claramente alineados con la lista rival, caso de Carmen Crespo y Pablo Venzal. 

¿Salvará a los dos, solamente a uno? 
¿A Carmen o a Pablo? 

En las municipales se pueden despedir aquellos hombres y mujeres que se han enfrentado al poder del secretario provincial, hoy hombre fuerte de Casado por estos lares, y que han jugado en el pasado congreso con el viejo y derrotado Campeón. 

Será interesante seguir los pasos políticos de Javier Aureliano durante los próximos meses, si ya antes era uno de los hombres más temidos en la provincia, ahora con Casado detrás se convierte en el “dios” pepero almeriense a reverenciar.

Mención parte, y con algún tiempo más por delante para recomponer posturas y apoyos, encontramos a los diputados y senadores. 

De la gloria al infierno. 
De la luz del poder a la más absoluta oscuridad. 
 ¿Qué pasará con Matarí y Hernando, qué con Eugenio y Luis Rogelio, qué con Carmen Navarro?

 Algunos pueden ser salvados por la campana de Cospedal, otros caerán en el pozo del olvido. 
Pero no nos adelantemos en el cante, que otros muertos han vuelto a la vida política cuando nadie daba un duro por ellos. 

Y entre los mencionados los hay catedráticos a la hora de mantenerse en el machito del poder y del sueldo público. 
Con todo, ambiente interesante.


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