sábado, 2 de junio de 2018

Doña Lucía y el traslado de "los coloraos"



¡Coloraos!


Lucía Ayala lleva al parlamento andaluz la ubicación de los coloraos


Me va a perdonar doña Lucía, pero no entiendo demasiado la jugada que ha intentado en el parlamento de Sevilla con la ubicación del monumento a los coloraos (lo cierto es que últimamente no se entiende muy bien algunas de las cosas que hacen o dicen los hombres y mujeres de Podemos, ellos sabrán el por qué). 

A la presencia del problema de la ubicación del monumento a los coloraos de Almería en las orillas del padre Betis no le veo mucho sentido. 
A ver si ahora los políticos que se sientan en el parlamento sevillano van a decirles a los ciudadanos almerienses donde tienen que asentar el monumento, es lo único que nos faltaba. 

Y si no es eso lo que quería doña Lucía Ayala, parlamentaria almeriense de Podemos, llevándolo hasta la vera de la giralda, que nos lo explique. 
No hemos entendido la operación que nos ha querido vender. 

El gobierno de la Junta firmó un convenio con el ayuntamiento hace muchos años, algunos lustros, casi dos décadas, en el que se recogía los trabajos a llevar a cabo la casa consistorial, en la antigua plaza de las Cañas, hoy de la Constitución, para los almerienses plaza Vieja, y que debían estar acabados para los Juegos Mediterráneos del dos mil cinco. 

En ese tratado estaba prevista la remodelación de la plaza y con ella buscar nuevo acomodo al monumento de los coloraos. 
Pero aunque no estuviera el acomodo o traslado del mismo, estamos cansados, diría más, hasta la coronilla por estas tierras de que nos quieran manejar desde las orillas del Guadalquivir. 

Y menos que ustedes, los políticos, den la impresión de que no somos capaces los almerienses de solucionar nuestros problemas de decoración ornamental y pidan ayuda y solución en otras instancias.

 El problema es nuestro, de usted, doña Lucia y de todos los que nos sentimos sociedad política o civil almeriense, y podemos estar unos a favor y otros en contra, y debemos discutir y razonar nuestras posturas (a ser posible sin sectarismo) en el intento de dotar a la ciudad de historia y de espacios donde disfrutarla, gozar de la ciudad y disfrutar de su historia.

¿No vamos a ser capaces de ponernos de acuerdo los almerienses, va a ser imposible compaginar el goce de las dos sin imposiciones desde la lejana Sevilla y su parlamento? 
Es de esperar que no y que doña Lucía ponga de su parte para que lo logremos.

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