lunes, 14 de mayo de 2018

No quiere una fábrica de petardos



Medicina


¿Tendría que dimitir el presidente del Colegio de Médicos?


Menuda faena le ha hecho doscientos compañeros de carrera firmando a favor de que Almería cuente con una facultad de medicina. 
Criticaba el presidente de los médicos la noticia de que la Ual estaba por la labor de sacar del cajón la posibilidad de los estudios de medicina. 

No quiere el doctor Martínez Amo que la facultad se convierta en una “fábrica de petardos”. 
Hay que reconocer que no estuvo muy afortunado con la expresión, aunque se puede estar de acuerdo con el fondo de la crítica del presidente. 

En ningún momento ha manifestado que no quiera una facultad de medicina en Almería, lo que se desprende de sus palabras es no quiere una facultad sin garantía de una calidad educativa de primera. 
Y en eso el presidente creo que tiene parte de razón: 
Facultad de medicina sí, pero con garantía de calidad. 

Cuando da la impresión de que se coge el rábano por las hojas, como parece haber ocurrido con las declaraciones del doctor Martínez Amo, y se le firma un documento en contra de lo opinado, la situación en la que queda don Francisco no es demasiado galana. 

En política diríamos, tras conocer las firmas de los doscientos, que la dimisión del censurado ya debería estar sobre la mesa, en este caso no sabemos cómo se mueven los hilos del colegio, pero nada airosa queda su postura tras las firmas aparecidas. 
 Se debe haber cogido un rebote de campeonato y se comprende el mismo. 

Mientras tanto desde la Ual su rector ratifica la decisión de su equipo de seguir trabajando para que Almería tenga facultad de medicina, y aquí me uno a lo manifestado por el doctor Martínez Amo, pero que sea de calidad. 

En estos días hemos conocido que los resultados educativos en Almería no están en la cresta de la ola, incluyendo los universitarios, y lo dice la propia consejería de educación de la Junta de Andalucía, por lo que la reflexión manifestada por el presidente del Colegio de Médicos no debería, ante la futura llegada de los estudios de medicina a Almería, caer en saco roto: 
Facultad de medicina claro que sí, de todas a todas, pero apostando por la calidad.

 
Los doscientos le lavan y le salvan la cara al rector, tras lo que se podía vender como una crisis con el Colegio de Médicos, pero se comenta que con los empresarios también hay sus más y sus menos. 
¿En el fondo están los cambios producidos en la Fundación?

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