jueves, 24 de mayo de 2018

La presidenta promete la zanahoria, pero sólo vemos el palo



Presidenta


Garantizar la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan
¡Qué bonito suena! 

Aseguramos la atención de los mayores 
¡Qué hermosa frase!

Ampliaremos los equipamientos sanitarios 
¡La buena gestión por encima de todo!

 Facilidades para la creación de nuevas empresas 
¡Gran proyecto de futuro! 

Lucharemos contra la despoblación de las zonas rurales y de los pueblos pequeños 
¡Cómo te queremos presidenta! 

Campaña política con los pescadores, visita a sus amigos de Vícar, un baño de multitudes en Benahadux, eso dicen, y vuelta a sus palacios sevillanos. 

Susana Díaz estuvo en Almería el pasado jueves, diecisiete de mayo. 
La Junta de Andalucía lleva gobernando la comunidad desde hace más de treinta años y no les hemos visto ni un solo proyecto en beneficio de eso que llama la atención a los mayores en los pueblos de menos de mil habitantes. 

Cierto que ampliaran equipamientos sanitarios, pero no en esos pueblos que tienen abandonados. Facilitaran la creación de nuevas empresas. 
Esta es si cabe la más triste de las medias verdades escuchadas en ese día. 

A esos pueblos de los que hablamos no les dejan ni mover una piedra  en sus términos, como para permitirles crear una empresa. 
Ni un gallinero dejan ustedes construir. 

Pero es muy bonito recibir a la presidenta de todos los andaluces, eso dicen desde la junta, y oírle decir con ese bonito acento de trianero lo preocupada que está por los mayores de Almería, por los pueblos pequeños de Almería, por los pescadores de Almería, por la agricultura de Almería, por las empresas de Almería, por la sanidad de Almería, lo sensible que está usted y su gobierno ante la despoblación de los pueblos del interior de Almería.

Doña Susana nos quiere, estoy seguro, nos lleva en el corazón como una buena madre, y seguro que lo es, pero no podría dejarnos un poco más de libertad, quitar de nuestras cabezas tantas leyes creadas por ustedes en Sevilla que tienen a esta provincia atenazada, subdesarrollada y atemorizada. 

La Junta y su gobierno no es una alegría para esos pueblos del interior, ustedes son los de la amenaza, los de la multa, los de la prohibición. 
Y eso, querida presidenta, no se quita con hermosas frases como las pronunciadas hace unos días en su visita. 

Se las agradecemos, como no, pero ya no nos las creemos.
 Hechos, presidenta, hechos. 

Y hasta ahora sólo hemos visto el palo 
¿llegará algún día la zanahoria?

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