martes, 22 de mayo de 2018

En la Junta todo es negación para Almería



Cortijos


La Junta le ha negado al ayuntamiento de Nijar reconstruir cortijos 


Estaba de Alcalde Joaquín García, socialista él y orgulloso maestro de escuela. 
Entre las muchas propuestas que intentó llevar a cabo en su pueblo estaba la de reconstruir y rehabilitar cortijos de titularidad pública y ponerlos a disposición de las asociaciones. 

¿A quién le podría molestar que una asociación pudiera disponer de un cortijo donde realizar actividades culturales, talleres o disfrutar de un rato de asueto? 

A alguien le tendría que molestar, digo yo, porque el ayuntamiento presidido por el socialista García recibe desde la junta, dirigida por el mismo partido del señor alcalde, negativa tras negativa a su proyecto. 
No se pueden rehabilitar cortijos, no se pueden reconstruir cortijos. 
Mejor que se caigan, parece ser la apuesta de unos lejanos políticos desde las orillas del Guadalquivir. 

¿Entre los sevillanos hay algún político de estas tierras? 
No se puede aseverar. 
Si lo había, algunos no lo hemos dudado nunca, se escondía tras la casa común de la Junta. 

Y los cortijos de Níjar se han ido derruyendo, no se les ha dado un motivo para seguir existiendo, sus viejas piedras se han ido separando y sus muros perdiendo el vigor de otros tiempos. 
Viene a cuento contarles esta vieja historia de Níjar, ahí está el amigo Joaquín para confirmarla, ante el deseo de un empresario de recuperar un cortijo y hacer un hotel rural. 

Que se le quiten las ilusiones al emprendedor de turno, sólo va a encontrar trabas para su proyecto en Almería, en Sevilla y es de imaginar que hasta en el ayuntamiento nijareño. 
Y si le quedaba alguna esperanza, los ecologistas han contado en los medios algunas de las prácticas llevadas a cabo por el caballero en el parque que no abundan en que se tenga fe en el proyecto de ubicar un hotel rural en el entorno de la hermosa Cala San Pedro.

Están hablando de un hotel de once habitaciones, de la construcción de sótano y una sola planta en altura y de cambiar unos cientos de metros, trescientos he leído, desde la actual ubicación del cortijo en ruinas hasta la nueva. 

Si a Joaquín no le dejaron ni rehabilitarlos en su emplazamiento, no veo que le permitan al propietario-emprendedor el cambio de ubicación. 
Y si tuviera o tuviese la suerte de que se lo permitieran, ojo, puede aparecer una ministra, llamar a sus amigos del barco y que le echen abajo lo construido.


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