martes, 29 de mayo de 2018

Al cable francés no lo quiere nadie.



¡Cables!


Mari Carmen Ortiz ofrece el  cable francés. ¿Quién lo quiere?


El inglés se nos oxida lentamente entre la desidia de unos y de otros. 
Todos lo quieren poner en valor, pero mientras le llega ese día, el óxido se lo va comiendo lenta pero inexorablemente. 
Cuando le llegue el momento, es de esperar que eso ocurra algún día, ya veremos si hemos sido capaces de mantenerlo en pie. 

Mientras esperamos el paseo y la terraza del inglés, el francés se nos hace de nuevo presente en la vida cotidiana de nuestra Almería. 
Catorce mil euros para reparar un derribo producido en una parte del cable ha decidido la autoridad portuaria, y en medio de la noticia doña Carmen Ortiz, presidenta de puertos y de sus anexionados cables, nos ofrece el que alguien se haga cargo del futuro del francés. 

Cuentan los proyectos de rehabilitación que la recuperación futura del mismo puede estar en torno al millón y pico de euros. 
Los que esteban en la operación de hacerse cargo del cable, entre otros el ayuntamiento, que se ofreció a ello a la autoridad, parece que se ha levantado de la mesa. 
Un millón de euros dicen que tiene la culpa. 

Me parece doña Carmen que no le va a encontrar pareja al cable francés, que me lo deja por ahora compuesto (lo de compuesto es un decir) y sin novio que le lleve las arras al altar. 
¡Pobre mío! 

Doña Carmen Ortiz, su actual madre y protectora me lo saca en subasta, lo pone en el escaparate de la vida y lo intenta vender al mejor postor, el que estaba sentado en primera fila y esperando ser el elegido (el ayuntamiento de don Ramón Fernández  Pacheco) se levanta de la silla y lo deja ¡ay, amor! plantado ante el ara del cariño.

 “Novio a la fuga”, que diría el mundo del corto. 
Y ahí me tienen de nuevo al niño devuelto a doña Carmen y a la espera de un nuevo pretendiente que lo lleve a los altares. 

Se nos hará viejo, le saldrán canas, perderá lozanía, necesitará cada vez más viagra para mantenerse enhiesto y al final se nos irá hundiendo entre la inutilidad política en que nos sumen las administraciones que nos gobiernan. 
¿Nos gobiernan? 
Venga ya.

El ayuntamiento no es el responsable del cable, por lo tanto no se le puede echar el muerto sobre la espalda, estoy de acuerdo. 

¿Para qué se ofreció entonces  a hacerse cargo del mismo y acondicionarlo como paseo para los ciudadanos? 
¿Les ha asustado lo del millón y pico de euros que vale su restauración?

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