miércoles, 9 de mayo de 2018

A estos sindicatos de clase hay que darles un buen cambio



¡1º de mayo!


Poco ambiente social en la manifestación del primero de mayo


Si a la manifestación laboral les restamos a los liberados sindicales, los viejos militantes políticos y los que como cargos públicos viven, poca sociedad almeriense más se pudo ver en la Puerta de Pechina. Dos o tres mil, dicen los organizadores, no los conté, tengo que reconocerlo. 

Pero si en Barcelona salieron ocho mil a las calles, dos o tres mil en Almería son todo un éxito. 

Un altavoz portátil en primera fila era la única nota musical del desfile. 
El silencio imperaba en la procesión, y es que más parecía una cofradía con banderas rojas desfilando en Semana Santa, que una manifestación de protesta por la situación de los trabajadores almerienses. 

A la hora de las banderas le gana siempre Comisiones a Ugt, en lo que a militancia política se refiere se llevó la palma el Psoe. 
Con consejero a la cabeza y división entre los dos sectores en lidia. 
No se les vio revueltos, los de Teruel por su lado y los de Fernando por el suyo. 

Algunas caras muy conocidas de Iu no se vieron en la manifestación, deberían estar en otras. 
Una ausencia si cabe la más importante, la de la juventud. 
Viejas y arrugadas caras de amigos, canas, muchas canas, pero pocas caras de jóvenes que no estén viviendo ya de la política. 

Los sindicatos deberían analizar el divorcio que se produce en estos tiempos entre sus organizaciones y una juventud que no encuentra trabajo pero que tampoco confía en ellos. 

Faltó calor humano en la manifestación, es posible que por falta de esa confianza instalada en la sociedad sobre unos sindicatos que no saben muy bien a qué han jugado en estos años pasados y a qué vienen jugando de cara al futuro. 
Claro que son necesarios los sindicatos de clase, pero posiblemente no sean estos y habrá que crear o inventar otros que les den mayor confianza a los trabajadores.

Carmen Vidal, secretaria de Ugt, “nos han dejado sin agua, sin tren y ahora sin trabajo”. 
¿Quién le escribió el discurso?  
 ¿De verdad era un discurso para este primero de mayo? 
¿Quién ha dejado sin agua a los regantes de Almería? 
¿Quién sin tren? 
¿Quién sin trabajo? 
¿Miró usted si entre los manifestantes que la acompañaban el pasado uno de mayo iba alguno de los culpables a los que usted aludía? 

Cuando se pierde o se manipula el discurso el futuro se oscurece y no se recupera fácilmente la confianza del trabajador.

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