jueves, 22 de marzo de 2018

La vergüenza de las facturas del Patronato de Turismo

Patronato de turismo


¿Duras sentencias las impuestas por la justicia en el caso facturas?


Si por falsificar unas facturas, por un montante de seiscientos mil euros, mil arriba o abajo, te sentencian a nueve o siete años de cárcel, caso de Teresa González y Luis Pérez, 
¿a cuántos años hay que condenar a una persona que asesina vilmente a un niño o a una mujer? 

Es posible que sea justa la sentencia impuesta a Teresa y Luis, y que se merezcan los nueve y siete años, a la espera de más altas instancias, pero ante los ejemplos de lo mucho que se ha robado en nuestro país, de los cientos, miles de millones que se discuten en Eres y demás puñetas, de casos abiertos que nunca acaban de llevar a los presuntos a los banquillos, un poco exagerados vemos los nueve y siete años a Teresa y Luis, que quieren que les diga. 

El caso del patronato de turismo y sus facturas falsas es una demostración de la vergonzosa utilización que se ha venido haciendo desde la política en las administraciones públicas. 

El robo en las instituciones por parte de políticos (¿con la ayuda de los funcionarios? parece evidente que es así) ha sido elevado a la categoría de arte. 
Y qué artistas son a la hora de llevárselo crudo estos pájaros de mal agüero. 
Aunque a algunos se les coge al vuelo ¡pum! como es el caso del que escribimos hoy. 

¡Pero cuántas de estas vergüenzas producidas con facturas falsas y otras lindezas no hemos conocido a lo largo de estos años, ni vamos a conocer nunca! 

Es vergonzoso por parte de los políticos (los condenados y los que se han salvado por los pelos) y de unos empresarios que, tan corruptos como los responsables de la administración, unieron sus esfuerzos para que el dinero público se perdiera en los dudosos caminos de unas facturas falsificadas y de las que sacaron unos pingües beneficios. 

Si a los nombres de los políticos y empresarios unimos el de un presidente de un equipo deportivo que ha dado grandes alegrías y días de gloria a la provincia, la vergüenza sonroja nuestra cara y la de miles de ciudadanos almerienses. 

En el caso facturas, y es lo lamentable, está representada casi toda la sociedad, la civil, la política, la empresarial y, por si faltaba alguien a sentarse en la mesa de la vergüenza que sienten los almerienses también anda de por medio la sociedad deportiva.

Es necesario que los ciudadanos conozcan estas historias de enjuagues y trapicheos entre políticos y empresarios, que sepan a quién votan y quienes manejan sus dineros en las administraciones públicas de Almería.
Que así sea.



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