sábado, 3 de febrero de 2018

No hay quien se fíe de los políticos

Residencia asistida


Los familiares no se creen a los políticos y temen su cierre


No creo que se vayan a atrever a cerrar la residencia de diputación, pero entiendo el temor de los familiares de los residentes a que estos señores lo hagan en algún momento, cosa que veo harto difícil. 

Han venido siendo engañados por unos y por otros: 
Diputación y Junta, Pp y Psoe desde hace tiempo y sin pudor, en eso tienen razón, hay que reconocerlo. 

Se han acusado de mentirosos los unos a los otros, han anunciado acuerdos en más de una y de dos ocasiones para volver a las trincheras, se han besado hoy para devolverse las cartas al día siguiente, se han encamado en lo que parecía un amor eterno para divorciarse dos días después. 

Tras el comportamiento que han visto los familiares es normal que no se crean a los señores de Diputación y de la Junta. 
La pasada semana volvieron a hacer las paces, y se prometieron entre las partes amor eterno. 
¡Qué bonito! 

Allí estaba el delegado de sanidad de la Junta y el diputado del área de la provincial. 
La atenta mirada de Gabriel Amat daba fidelidad al reencuentro, que se lo prometen feliz. 
Pero los familiares siguen sin fiarse de ellos y temen que uno de estos días le den portazo a la residencia. 

No creo que se atrevan. 
Pelearse de nuevo lo van a hacer, de eso pueden estar ustedes seguros, estamos hablando de políticos del Pp y del Psoe y sabemos cómo son, pero no veo que se atrevan al portazo al centro. 

En el fondo no dejan de ser unos “cobardones”. 
Ladran, ladran, (perdón caballeros, perdón), hablan, hablan, se pelean, se pelean, pero al final no son capaces de tomar una decisión tan drástica como la de cerrar la residencia asistida.


Lo cierto es que la residencia que gestiona y mantiene en parte la diputación provincial tendría que estar en manos de la Junta, pues ella es la responsable por ley y estatuto. 
El dinero que invierte la institución provincial en ella podría dedicarse a otras necesidades de los pueblos pequeños, que es donde está su responsabilidad. 

Cuando llegan estas absurdas peleas entre administraciones por sus competencias y obligaciones, vemos la necesidad de urgentes cambios en ellas. 
En C´s nacieron con la teoría de que hay que cerrar las diputaciones, ahora parece que han cambiado el planteamiento, pero en Almería ellas dan motivos suficientes para que se mantenga la impresión de que una de las dos sobra. 

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