miércoles, 24 de enero de 2018

¡Qué lejos veo el Puerto-Ciudad que nos venden!

Puerto-Ciudad


Desde el Zapillo hasta la casi olvidada playa de las olas.


De niño la llamábamos “la arenica blanca”, era la única playa de la capital donde la arena tenía ese color. 
La ciudad se fue olvidándose de ella y hasta hace pocos años no se volvió a hablar y recuperarla para los ciudadanos de Pescadería y zona de la Almedina. 

Los promotores del Puerto-Ciudad quieren que desde el Zapillo y hasta esta mítica playa se conforme ese nuevo mirar al mar de los almerienses, que nos fue cerrado y ninguneado con la llegada de las nuevas autoridades portuarias. 

El primer paso se ha dado, se va a adjudicar por ciento cincuenta mil euros, ciento veinte mil los pone el ayuntamiento, la redacción del proyecto de lo que se quiere hacer en esa gran franja costera de la capital mencionada. 
Y nosotros, crédulos hasta extremos insospechados, lanzamos las palabras al aire de nuestra Almería y confiamos en que sea cierto y real lo que nos dicen los señoritos de la política. 

Noto contento, diría más bien satisfecho al gerente de la fundación, don Martín Soler Márquez, y no debe ser para menos con los nubarrones que cubrían los cielos de nuestro puerto-ciudad. 
Se ha empezado a andar, y eso no se veía muy fácil hace tan sólo unos meses. 
Alegría por lo tanto. 

El proyecto es ambicioso, no presenta líneas rojas ni fronteras que lo pare, se puede abarcar y pasear por todos los contornos que la imaginación nos ofrezca y eso no deja de ser una garantía.

¿Lanzamos ya las campanas al cielo? 
No me corra. 
En todo el borrador sobre el proyecto conocido una última parrafada nos llama la atención, y dice más o menos así: ..
”Todo, siendo financieramente sostenible”. 

Ya empezamos. 
Aquí  parece que tenemos una línea roja o frontera. 
Preguntemos a los responsables: 
¿Qué nos quieren decir con la frasecita en cuestión? 

Podemos colegir que se van a hacer todas las obras, virguerías y componendas que sean financieramente sostenibles. 
Traduciendo al cristiano: 
¿Que aquello que no sea rentable no se va a llevar a cabo? 
¿Que aquello que no encuentre inversión privada se va a encontrar con una línea roja o frontera?
Nos quedamos a la espera. 

Mantenemos las campanas sin voltear, guardamos la sostenible ilusión y esperamos a conocer a los que van a sostener las obras del futuro Puerto-Ciudad. 
El rumor ya habla de algún empresario que espera lograr la adjudicación de los nuevos puertos deportivos.


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