sábado, 13 de enero de 2018

El caballo de hierro sigue cabalgando

¡Vía libre!


“Nuestra prioridad es que el tren llegue al puerto de Almería”


Quien así habla es el presidente de Puertos del Estado. 
No lo hará este año, no hay dinero para ello, pero en el futuro, no muy cercano ciertamente, el caballo de hierro que cantara Zane Grey en sus novelas entrará de nuevo en las instalaciones portuarias almerienses, si el señor presidente y sus deseos siguen al frente de la institución. 

En un principio uno no tiene nada en contra de que el tren se adentre en las dársenas del puerto. 
Lo que no vemos con buenos ojos son algunos de los materiales a transportar en esos vagones. 
Antes de seguir con los vagones y su carga, algo tendrían que decir los vecinos de Oliveros y futuro Toblerone que verán su sueño interrumpido y su tranquilidad asaltada por el paso por debajo de sus ventanas y balcones del brioso caballo férreo. 
¿Lo harán?
¿Les dejarán hacerlo?

Y encima el proyecto que se baraja es que los trayectos de las vagonetas se hagan de noche. 
¡Menudas noches!

Vayan pensando en poner dobles cristales en sus ventanas, tapones en sus oídos o en cambiar de domicilio. No hace falta que lo hagan mañana, no hay dinero en años, lo que quieren estos políticos de mantequilla, y parece que les gusta o les pone, es meternos el miedo en el cuerpo a los vecinos, como hizo la ministra con los jubilaos y las medicinas hace años.
¿Se acuerdan?

Lo del presidente de puertos del estado es duro, como él no vive o va a vivir sobre una vía del tren, ha manifestado el hombre con rotundidad que el caballo de hierro entrará en el puerto de Almería, sí o sí. 
Con un par de alegrías.

El problema es que no está solo en esta labor, cuenta con muchos adeptos aquí, en la propia ciudad, que desde sus puestos políticos o sociales apuestan y aprietan para que los railes se abran de nuevo camino del puerto. 

La piedra y sus señoritos quieren entrar o salir por el puerto, bien, ahí tienen el de Carboneras, incluso más cerca de las zonas de extracción. 

Pero en el fondo no es esa la cuestión y lo saben, esa es sólo una excusa, la vieja historia del mineral de hierro aparece  cada cierto tiempo sembrando el pánico entre unos ciudadanos que habían olvidado una oxidada Almería y una colada que había que volver a lavar tras el paso del ferrocarril.


Si el señor presidente y otros caballeros y señoras de por aquí se salen con la suya, los almerienses del Zapillo, Ciudad Jardín, Oliveros y otras zonas volverán a sentir en sus pulmones, coladas y fachadas el polvillo que va dejando a su paso el mineral de hierro que busca su salida por el puerto de Almería. 
Sí o sí.

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