miércoles, 3 de agosto de 2016

Lo de Galasa cada vez más negro

El defensor



Las voces se levantan por doquier para que Gabriel Amat informe sobre Galasa



Los vecinos, las asociaciones, los medios y por si faltaba algo llega el defensor del pueblo y le insta al presidente de la diputación y de la empresa Galasa, Gabriel Amat, a que dé información sobre la situación por la que atraviesa la empresa. 
Vamos don Gabriel, que ya toca. 

¿Y por qué le cuesta tanto darla, nos preguntamos? 
La oposición no es que sea muy explícita ella a la hora de contar lo que viene ocurriendo en la citada. 
Algo me dice que todos tienen por qué callar en la cuestión Galasa. 

Vienen jugando con medias verdades desde hace muchos años, no digo que engañando al personal, dios me libre, pero casi. 
De pronto alguien lanza que en un municipio el costo del agua al mes es de seis euros, y que con la subida pasaría a ser de doce. 
¡Un ciento por cien de subida, una barbaridad! 
Cierto. 

Pero no parece serio que hoy día se pague seis euros por un servicio de todo un mes de agua. 
Y que yo sepa no se ha desmentido, no se ha criticado, se ha obviado en el debate social o político. 
Y me gustaría saber qué hay de cierto en lo dicho.

 ¿Es verdad que Galasa cobra seis euros al mes por el servicio del agua en algunos o en todos los pueblos del levante almeriense? 
Me cuesta trabajo creerlo. 
¿Es posible que se pague más por la recogida de basura que por el agua que gastamos? 

Insisto: 
Aquí alguien no nos está diciendo toda la verdad, o es posible que sean todos los que lo hagan.

Ponemos el grito en los parlamentos sobre la escasez de agua, por los acuíferos que se secan, por los ríos que se agotan, por las subidas de tarifas en los pueblos, Roquetas lo acaba de hacer, y no somos capaces de hacer una política común en una empresa pública como es Galasa y por la que han pasado y presidido durante sus mandatos los dos grandes partidos: 
Psoe ayer, hoy Pp. 

Se pone en peligro el futuro de la agricultura y todo lo que dependa del agua y no son capaces de sentarse en una mesa y decidir sobre algo tan importante como es el agua de mañana. 
Da la impresión de que aquí se abren las guerras por intereses personales y particulares de los dirigentes de los partidos en los pueblos afectados. 

Y así, me van a perdonar, están condenando el futuro de los mismos. 
Si hay que subir o bajar el agua, cerrar Galasa, poner en la calle a sus dirigentes o rebajar sus altos sueldos no lo dejen para mañana.



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