martes, 16 de agosto de 2016

¡Está buena la mesa del ferrocarril!

Trenes


La Mesa del ferrocarril se siente engañada, humillada, traicionada.


Y qué se esperaban los caballeros. 
Lo dijimos hace muchos meses: 
Por estas tierras las mesas organizadas, montadas y vestidas nunca han servido para nada. 

Y no lo han hecho porque han estado organizadas, montadas y vestidas por grupos con claros intereses políticos. 
La gran mesa de las infraestructuras, ¿se acuerdan ustedes de ella? 

¿Dónde está, qué hace, a qué se dedica? 
Grandes y multitudinarias reuniones, las patronales, todos los partidos, los sindicatos, los medios de comunicación, ruedas de prensa con duras palabras, con graves acusaciones ante la falta de infraestructuras en la provincia. 

Unos días de caña en la prensa local y si te he visto no me acuerdo. 
Han pasado unos años, han cambiado algunos protagonistas, pero todo sigue igual. 
¡La vida sigue igual, que diría Julio Iglesias!

Y llegaron los amigos del ferrocarril y montaron su mesa y dijeron con fuerza: 
¡A por el tren! 
Ya no estaban las primeras espadas sindicales, tampoco las patronales, ni siquiera las políticas, pero las banderas de todos seguían en las manos e izadas. 

Humillados, dicen sentirse hoy los miembros de la mesa. 
Humillados y “puteados” vienen siendo todos los vecinos de Almería a lo largo de los últimos treinta o cuarenta años en lo que al ferrocarril se refiere. 

La mesa lo único que ha hecho es darse cuenta de lo poco que ha servido el trabajo que ha realizado, y por la que fue avisado con tiempo. 
Están tan enfadados, diría más, están tan cabreados, que andan dispuestos a tomar medidas drásticas. ¿Cuáles? 
¿Se ven dispuestos a mantener duras huelgas de hambre con encierros incluidos? 

Si lo que quieren es montar una manifestación, no hace falta que la hagan, serán ciento tres y con las banderas de siempre. 
De muy poco les servirá, si es que les sirve de algo, más bien creo que de nada. 

Es lamentable decirlo una vez más, pero una nueva mesa de Almería, en este caso la del ferrocarril, se ha llevado otro fiasco y se ha dado cuenta de que somos y seremos engañados, humillados y puteados por los partidos políticos, sea cual sea el que esté en el poder.


¿Qué podemos hacer los almerienses ante esta situación? 
No lo sé. 
De verdad no lo sé. 
¿Cambiar a los políticos que nos gobiernan? 
Es lo único que se me ocurre. 

¿Cómo lo hacemos? 
Ahogarlos no podemos, saben nadar. 
Tampoco es eso, coño. 
Vale, retirado queda. 
Pero digan algo. 
Aconsejen.

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