viernes, 8 de julio de 2016

¡Pobre tomate de Almería!

Agricultura


¡Que el tomate vaya mal es muy preocupante para Almería!


¡Vaya, vaya! Llevan los agricultores del tomate en la capital una media de seis cosechas, algunos más, perdiendo dinero con el dichoso tomate. 

Llevan la entidades bancarias esos mismo años o más dando créditos de campaña sabiendo que les va a ser muy complicado a los agricultores que se puedan cubrir, para qué hablar de devolver. 

Y ahora, cuando ya no quedan ni barbas que remojar, vienen los señores de la agricultura, aquellos que vienen viviendo desde los despachos gracias a los currantes, a decir lo que ellos vienen soportando desde hace años.
 Lo mal que se viene pagando el tomate desde hace más de seis años les ha costado a miles de agricultores sus ahorros, a algunos les ha costado sus tierras, sus casas y su futuro. 
Y que no se acerquen a la Rural o Unicaja donde su nombre está en la libreta de los morosos. 
Y por mucho tiempo, diría uno, pues no se ve solución en lontananza.

Que el tomate vaya mal es muy preocupante para Almería. 
¡Vaya, vaya! 
Lo triste es que las alturas (los dioses) se dan cuenta de lo mal que le va a los de abajo cuando son demasiadas familias a las que les queda poco o nulo recorrido. 

Han debido estar muy ciegos estos “Apolos” nuestros, o las “Ceres” que les acompañan, cuando ponen el grito en el cielo por nuestro tomate con tantos años de retraso. 
¿De verdad no sabían lo que venía ocurriendo en nuestros invernaderos con los precios del tomate? 

No debían hablar con un agricultor de los de abajo, sus reuniones serían con los presidentes de alhóndigas y cooperativas y en ellas no se comentaba lo mal que lo estaba pasando el currante por el precio del tomate.

 Alguno de los dioses del Olimpo se han hecho carne en los invernaderos y se han dado cuenta ¡gracias, oh dioses! de la puñetera situación que viene sufriendo el tomate de Almería desde hace años, y por ende las familias que a él han dedicado sus sufrimientos y sus vidas.


Les puedo presentar a un puñado de ellos que tienen las tierras con la bota de los bancos y cajas encima,  que viven en casas embargadas y su nombre ha perdido toda capacidad para pedir un crédito en cualquier entidad bancaria. 
Las tierras en barbecho o compradas por grandes empresas extranjeras y sus casas con la espada del embargo.

Cierto que en este caso la Rural no está por la labor de desahuciar a nadie. 
Gracias a ello algunos siguen teniendo el mismo domicilio.

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