jueves, 14 de julio de 2016

El que con niños pernocta

¡Estos niños!


Da la impresión de que son “niños” los que rigen el ayuntamiento.


Empezando por el propio alcalde (con razón le llaman el nieto), siguiendo con su segundo el llamado Castellón  y acabando con Carlos Sánchez el de la cena del mesón. 

Algunos de los demás se salvan, no muchos, y el que lo hace porque no tiene excesiva responsabilidad. 

Dos últimas noticias dejan al ayuntamiento a los pies de los caballos, peor, a los pies de las mentiras, que es donde se pillan a estos embusteros de poca monta en que se convierten nuestros políticos cuando se les ve “la patita” de la irresponsabilidad o de la inutilidad en el trabajo. 

Dos consejeros de la Junta han salido a la prensa en estos días a decirle al edil responsable de los socorristas en las playas y de obras en la plaza vieja que son unos inútiles de tomo y lomo. 
Y no dimite. 

(Claro que tampoco dimite el delegado de cultura, el señor Valdivia, por su inutilidad (otro que tal) en las obras y conservación de la Alcazaba).
Aquí no dimite nadie, ni el que pierde las elecciones. 

Lo del ayuntamiento tiene una parte de gravedad en lo que a las obras de la plaza Vieja se refiere, pues de ser cierto lo manifestado por el señor Jiménez, don Joaquín, el edil Sánchez, (el que nos tiene que contar el montaje de la cena del Mesón Gitano) no dice toda la verdad sobre la paralización de las obras. 

¿No decir toda la verdad es mentir? 
¿Miente don Carlos Sánchez? 
¿Tenemos un concejal que miente y no dimite? 
¿Y qué hace el nieto? 
Estará de incógnito en Mojácar. 

¡Qué hermosa está Mojácar durante sus noches de verano, a pesar de algunas de las monerías de su alcaldesa!

En el tema de los socorristas le echaba la culpa de su falta a la junta por no responder al requerimiento del ayuntamiento, y ha tenido que salir el señor Martínez a decirle “al nieto” y su cuadrilla que no hace falta, que el convenio firmado en su día tiene una validez de diez años y que por lo tanto no es necesaria consulta alguna, y menos el permiso solicitado. 

Al final era culpa de los niños del consistorio, un error en el pliego que ha habido que solucionar pero que el listo de turno 
¡Sánchez, Sánchez! 
le quiso endiñar a la junta y ha dejado al descubierto otra mentira del equipo de gobierno, ese que comanda un alcalde que debería, por su propio y futuro prestigio, mandar al ostracismo a algunos de sus compañeros.

El que con niños pernocta.


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