domingo, 31 de julio de 2016

Aún van a quedar más de veinte mil ilegales

Viviendas ilegales


El parlamento andaluz regularizará cuatro mil viviendas en Almería



¡Aleluya, aleluya! 
Recuerdo una decisión más o menos parecida desde el parlamento andaluz y que recibida fue con la misma ilusión que lo ha sido esta. 

Pero llegaron los lectores de la letra pequeña, los leguleyos, y nos pusieron ante la puñetera realidad: 
“Lo que se había aprobado era un “chapuz de tomo y lomo”. 

No sirvió para nada como se demuestra ahora desde el parlamento sevillano. 
¿Estamos ante una situación similar? 

Los grupos políticos no parecen que estén muy satisfechos. 
Están los que alegan que lo aprobado no es una solución definitiva y los que votando en contra creen que se está beneficiando a amigos, compañeros de partido y constructores más o menos corruptos. 

Habría que decirles a estos últimos que fueron miles de personas, venidos de otros puntos de Europa, los que fueron engañados a la hora de comprar una vivienda que ellos creían totalmente legal, de esa legalidad les informaban en los propios ayuntamientos. 
Y algunos ni han pasado por los juzgados.

Eran familias, en su gran mayoría inglesas, que compraban de buena fe y que necesitaban una solución para sus viviendas y algo de tranquilidad para sus vidas. 

Lo que hace falta, y es mi duda, a la espera de la lectura de la letra pequeña por los abogados, es que sea de verdad una solución para esos miles de compradores. 
Entiendo que si estamos hablando de cuatro mil, y en Almería se superan las veinte mil, dejamos colgadas a miles de familias, que también compraron de buena fe. 

¿Qué se piensa hacer con ellos? 
¿Dividimos a los compradores entre buenos y malos? 
¿Tenían culpa de donde se construyó la casa por ellos adquirida? 

Una ley de punto final, solicitada por algunos grupos no habría estado mal, como tampoco el que todo el peso de la ley caiga sobre los verdaderos culpables de esas construcciones, sean estos constructores o políticos. 

Son estos los responsables de la masiva floresta de casas ilegales en nuestra provincia. 
Y con sus huesos deberían dar en algún furgón de cola. 
Y no me vengan con la historia de que ya ha prescrito la responsabilidad de las citadas obras, como he escuchado en alguna tertulia.

Demos un margen de confianza hasta que los abogados de las asociaciones de afectados nos cuenten la verdad de lo aprobado, y esperemos que por lo menos cuatro mil familias encuentren la tranquilidad.


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