lunes, 9 de mayo de 2016

Una feria para vergüenza de la Cámara de Comercio

Expo-Levante


Una feria agrícola para sentirnos felices los almerienses


Antes de hablar de felicidad, destaquemos que la Expo ha servido para que los políticos por primera vez hayan dicho alguna verdad sobre la realidad de nuestra agricultora: 
“Lamenta doña Carmen Ortíz, consejera de la Junta en su visita a la feria, el descenso del precio de los productos almerienses”. 

Supongo que también lamentará el embargo que de sus invernaderos y casas han vivido y viven tantas familias. 
Seguro que sí. 
Pero tienen que venir estos eventos para que se reconozcan algunas verdades de las que se padecen por estas tierras. 

La mala campaña que se ha vivido con el “tomate” ha sido otra de las realidades puestas de relieve en la Expo del levante. 
¿Cuántas campañas malas lleva viviendo el tomate? 
¿Sólo una? 
¿Sólo esta? 
¡Venga ya! 

La máxima dirigente política de la junta dedicada a la agricultura reconoce que las cifras han sido negativas para los agricultores. 
La pregunta que surge sería: 

¿Y qué ha hecho la señora consejera en este tiempo que lleva al frente de la consejería para cambiar el panorama? 
No creo que la señora Ortíz se haya enterado horas antes de inaugurar la feria de los datos que nos dio a conocer, 
¿o sí?

La Expo del Levante ha servido para demostrarles a los agricultores que hay motivos para seguir sintiéndonos orgullosos en Almería de lo que se ha conseguido. 
Mi amigo Mendoza me contaba el mucho y duro trabajo que han tenido en su empresa, pero también la satisfacción que notaban en los agricultores cuando eran recibidos y atendidos ante sus demandas. 

El caso de Mendoza es el de cientos de hombres y mujeres que trabajan en el sector, junto a esos miles de agricultores, tratando de solucionar, dentro de lo que se puede, los muchos problemas que han vivido y viven en sus explotaciones. 

La Expo del levante también nos demuestra que Almería puede y debe tener una feria en nuestra provincia, tras el gran fiasco de la organizada por la Cámara de Comercio y de la que no se nos ha dado detalle alguno sobre su fracaso. 
Y lo deberían haber hecho. 

Mucho dinero público se ha invertido en sus ediciones y en ese “palomar” construido en el norte de Aguadulce que debe ser analizado, investigado y explicado.


Enhorabuena a los organizadores. 
La llamada hermana pequeña va tomando cuerpo, va recogiendo el éxito y el reconocimiento que la mayor no supo o no quiso mantener.
¡Una vergüenza!

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