miércoles, 13 de abril de 2016

¿Un viaje a Sevilla para qué?

Comunicaciones


Viaje en el caballo de hierro desde Almería a la lejana Sevilla que no tiene competencias



En un par de ocasiones he transitado por las mismas vías, no sé si el mismo caballo, y he sido traqueteado durante un buen puñado de horas en un viaje que se hacía interminable. 
Cierto que en aquellos no había trasbordo tren-autobús. 

Si ya era duro el viaje antaño, ahora se acerca más a lo que nos contaba Zane en sus novelas del oeste, cuando los viajeros tenían que bajarse del vagón para cruzar puentes o subir laderas. 
Los viajeros de Almería a la lejana Sevilla tienen que bajarse del tren y tomar un autobús para cruzar un trozo del territorio andaluz y volver al caballo. 

No son de madera como en el viejo oeste, pero en mucho se parecen a aquellos americanos de los años del 1880. 
Tampoco son perseguidos por los pintados y emplumados indios, armados con arcos y flechas prestas a clavarlas en sus cuerpos (estos se quedan en sus poblados de Tabernas), lo que no deja de ser un alivio para los pobres viajeros almerienses. 
Lo siento paisanos, lo siento de verdad. 
Comprendo que fue un viaje terrible.
Aunque no tengo muy claro para qué ha servido.

Antes de continuar con el relato. 
En los viajes del viejo oeste siempre aparecía una mujer, joven y solitaria, a la que defendía con su colt de los asaltadores, bandidos e indios el apuesto y atlético joven, que al final resultaba ser un agente del gobierno. 
¿Del Pp o del Psoe?

En este viaje, por lo menos en las fotos que se han podido ver, las mujeres, no tan jóvenes, estaban al final del mismo, esperando a los viajeros para darles palmadas en las espaldas, sonrisas y palabras de compresión. 
No parece que hayan sido muchas las viajeras, o no las han sacado en la foto y en los comentarios. 
¿Y la tan cacareada paridad que defienden los políticos?

¿Y ahora qué? 
Dicen los viajeros que están contentos. 
Los ha recibo la presidenta de la Junta, doña Susana, y con ello ya vuelven felices. 
Somos fáciles de conformar. 

Yo diría además que somos fáciles de pastorear. 
Nos llevan los políticos por donde les da la gana. 
Con una sonrisa de la jefa, unas palabras de amor y una promesa nos volvemos con la moral por todo lo alto. 

¿Algunos de los importantes viajeros se han preguntado lo que ellos han hecho en los años que llevan en política por los viajes a Sevilla? 
Por dios, que llevan ustedes diez, quince, veinte años o más al frente de partidos con poder en Madrid o Sevilla. 
Y ahora ¿qué nos quieren decir con su viaje a Sevilla, que ustedes no tienen la culpa? 
Valientes..


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