viernes, 8 de abril de 2016

¿Se desmorona el Cañarete?

Cañarete


El Cañarete vuelve a cerrarse por la lluvia y la caída de rocas


Y menos mal que estamos en una tierra donde la lluvia no nos acompaña demasiado. 
En caso contrario el Cañarete estaría cerrado todo el invierno. 
Y lo saben las autoridades 
¿No es cierto don Andrés? 

Desde la subdelegación del gobierno están trabajando contra alguna barbaridad llevada a cabo hace unas cuantas décadas en la construcción de la actual carretera que nos une con Aguadulce. 
Y no tiene fácil solución, según los técnicos. 

Estamos pagando las explosiones que abrieron o ensancharon ese camino, y que rompieron la montaña. 
Esa montaña que al recibir la bendita agua de los cielos se resquebraja como un viejo queso. 

¿Cómo se arreglan unos cuantos kilómetros de laderas que tienen las entrañas abiertas por unos explosivos usados hace años para su construcción? 
Se puede, hoy nada es imposible, pero no es cosa de días, ni de meses. 
Lo hemos comprobado en el pasado cierre de la N-340 y lo veremos en el futuro si el cambio climático no se nos lleva las futuras lluvias a caer sobre nuestros campos y sierras.

No es fácil el problema planteado para los ciudadanos almerienses que transitan durante el invierno por el Cañarete. 
Mientras no llueva pueden ir tranquilos, cuando lo haga se lo tendrán que pensar. 

El agua va abriendo y rompiendo una montaña ya de por sí dañada por los usados explosivos y que nos irán enseñando el despropósito con ella cometido hace años, dejando sobre el asfalto trozos de rocas que impiden el tráfico de personas y vehículos. 

Y cada invierno o primavera, dicen los técnicos, puede ir a peor si las lluvias se hacen más presentes, pues la montaña seguirá desmoronándose ante nuestros ojos como un azucarillo en el café con leche del desayuno.

Pensemos, por lo de parecer ser buenos, que en aquellos años no había otra alternativa que no fuera la dinamita para abrir vías de comunicación, pero se ha demostrado, con el paso de los años que no era la mejor fórmula y la montaña nos lo está diciendo con rotundidad. 

Ahora se trata de estudiar qué hacer para solucionar de cara al futuro este importante problema presentado. Los técnicos tienen la palabra y los políticos deben apoyar el plan y poner el dinero necesario para que los almerienses, en un tiempo prudencial, puedan ganar en seguridad vial y olvidarse de los desprendimientos. Mientras no se ataque con un plan integral estaremos poniendo parches en la montaña.



No hay comentarios:

Publicar un comentario