lunes, 11 de abril de 2016

¡Qué boquita tienen estos niños!

Insultos


Algo no va cuando a los políticos se les llena la boca de “mierda” (con perdón)


No conozco el nombre del concejal almeriense que dedicó el epíteto de “asqueroso” al edil popular Carlos Sánchez. 
Se ha dicho que partió del banco de la oposición, pero poco más he leído sobre el lance. 

No es lo peor el insulto lanzado, es el silencio en el que los compañeros y dirigentes de esa oposición han protegido al insultador o insultadora de turno. 
Se acusa que fue desde el banco socialista de donde partió la descalificación. 

Si fue así, Juan Carlos Pérez Navas tendría que haber sido el primero en pedir disculpas en nombre de su compañero o compañera, si es que esa persona no tuvo y no ha tenido aún la valentía de reconocer su error y pedir perdón. 
Sí, pedir perdón al insultado y al resto de los ciudadanos, empezando por aquellos que se sienten socialistas y que no quieren tener sentado o sentada en el salón de plenos y en su nombre a semejante elemento. 

Y si no lo ha hecho cuando han pasado un par de semanas, lo mínimo que tendría que pedirle el resto del grupo, con Juan Carlos a la cabeza, es que dejara su acta de concejal y que se vaya a insultar a su casa.

¿Por qué no conocemos el nombre del edil o edila insultador o insultadora? 
¿Por qué nos dedicamos a proteger a personas que no se merecen formar parte de una sociedad que tiene que tener como uno de sus primero valores el de la tolerancia? 

Si por algo se ha definido la izquierda democrática es  por la tolerancia ante las ideas y el respeto por las personas. 
Esa tolerancia se pierde y el respeto desaparece cuando en el salón de plenos de un ayuntamiento llamamos “asqueroso” a un rival por no estar de acuerdo con las ideas que está defendiendo. 

Y perdemos el propio respeto que nos merecemos ante los demás cuando encima nos escondemos entre el grupo político al que pertenecemos. 
Grupo que permanece callado y que como las gallinas de Huecas tapan y protegen al díscolo polluelo o polluela.


Se impone el paso al frente del protagonista de ese “asqueroso” soltado en el salón de plenos del ayuntamiento de Almería y que se reconozca el error. 
Se impone pedirle perdón a Carlos Sánchez y exigirlo desde la dirección del grupo socialista, si como se dice desde su bancada partió el insulto. 

Y los ciudadanos deben saber el nombre del edil que se dedica a insultar en los plenos y a esconderse tras sus compañeros.

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