martes, 26 de abril de 2016

Diez años perdidos: Los convenios y los técnicos

Comercio



El centro comercial previsto en Torrecárdenas se tambalea



La justicia (para bien o para mal) tiene estas cosas. 
Llega tarde, pero cuando lo hace no deja satisfecho a casi nadie. 
En esta ocasión no habría que poner el acento en la sentencia, más bien habría que apuntar a los negociadores municipales que trataron con la empresa y cometieron, según el tribunal, alguna irregularidad. 

Por lo que la pregunta hay que hacérsela a los políticos almerienses que votaron y firmaron el convenio por el que se le dio licencia al centro comercial. 

El centro de Torrecárdenas, hay que reconocerlo, ha tenido muchos enemigos, era bastante daño el que preveían otras empresas de servicio y las zancadillas judiciales y de otras instancias no han faltado en estos años. 
Se le ha mirado no con lupa, con microscopio, y al final se le ha encontrado el fallo en el convenio firmado entre la empresa y el ayuntamiento hace unos cuantos años. 

Los políticos dirán, y no les faltará parte de razón, que ellos asumieron lo que hicieron los técnicos. 
Y así, entre la parte técnica y la política se repartirán el marrón de ver como un nuevo centro con más de tres mil puestos de trabajo previstos se ve paralizado por la incompetencia de alguien, apunta uno. 

Es complicado, me indica un empresario, invertir en Almería. 
Nunca se está seguro. 
Todo son riesgos. 
Pues vaya panorama, piensa uno.

¿Ahora hay que empezar de nuevo con el convenio de Bogaris? 
Lleva el ayuntamiento y sus técnicos más de una década, súmele un lustro para que nos salgan las cuentas, con el Pgou entre las manos, y seguimos como al principio. 
Hay quien dice que habría que empezar de cero. 
¡Otra vez! 
Y van.. 

¿Y con el centro de Torrecárdenas también hay que volver al principio de los tiempos? 
¿De cuántos años de retraso estamos hablando, si hasta el momento llevamos ocho o diez de discusión y al final la justicia tira todo lo negociado por la cuneta? 

No me digan que no es triste ver como en Almería no somos capaces de hacer las cosas medio bien. 
No hay proyecto urbanístico que no tenga o no haya tenido problemas y no solo de interpretación.

El proyecto fue votado en su día por toda la corporación y ha recibido por parte de la Junta alguna “carantoña” durante los trámites, por lo que hay que entender que no ha existido torpedo político, que en esta ocasión ha sido claramente un problema técnico que no se detectó. 
¿Y por qué?

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