lunes, 28 de marzo de 2016

Los últimos para los políticos

La primera



Dijo don Manuel Chaves un día: La importante será la última.


Y tanto que la importante será la última. 
Se refería el por entonces presidente de la Junta de Sevilla a la primera piedra del que tenía que ser el trasvase del agua del Ebro a los secos y fructíferos campos del este y sureste español. 

La primera se puso, y se cantaron las excelencias del proyecto, pero la última ¡ay la última! esa no ha llegado ni se la espera en el futuro. 
Y todo porque aquel Maquiavelo de León que gobernó durante ocho años este país tomó como primera medida suprimir, derogar el trasvase del agua. 

La primera piedra se quedó como el sueño de unos regantes que durante algún tiempo creyeron que los políticos les defienden. 
¡Y un mojón! 

Doña Adelaida, consejera ella de doña Susana, acaba de ubicar la primera para la construcción del IES del Toyo. 
No soy don Manuel, tampoco estoy imputado, pero si me lo permiten digo lo mismo que él dijo en aquel aciago año: 
La importante será la última piedra que se ponga del IES del Toyo. 

La última del trasvase, doña Adelina, no se puso. 
¿Ocurrirá lo mismo con la del instituto del Toyo? 
No se me queje, querida consejera, es una duda razonable, ya nos ocurrió con la del trasvase, lejano en el tiempo, pero siempre presente en una tierra que lleva suspirando por el agua desde hace siglos y a la que ustedes, los políticos, no dan solución. 

Pero si le molesta que traigamos el tema del agua, ahí tiene, mucho más cercana en el tiempo la primera piedra del materno infantil. 
¿Se acuerda de ella? 

Consejera compañera suya estuvo por Almería, lo mismo que ha hecho usted en estas semanas, y nos dejó colocada la primera del materno infantil y esperando la última llevamos no sé cuantos años. 
La última, pero antes la segunda, la tercera y las siguientes que no llegan, no llegan y camino llevan de no llegar nunca.


Es de lógica que cuando usted nos dice que el IES del Toyo estará en septiembre, y qué ahí está primera piedra como demostración, nos entra una risa que nos rompe la mandíbula. 
¡Anda ya! 
Lo mismo nos dijeron con la del materno, la del trasvase y las que nos recuerdo ni tengo ganas de buscar en los archivos. 

Nos han tomado el pelo tantas veces, tantas, que creerles se ha convertido en una religión, una profesión de fe en la que sólo participan aquellos que viven de las estructuras montadas por ustedes a lo largo de los últimos cuarenta años. 

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