viernes, 11 de marzo de 2016

Lo ha tenido que echar la justicia

Albox

Rogelio Mena se marchó de la alcaldía de Albox sin asistir al pleno


Al final se ha impuesto la lógica de la ley y Rogelio Mena ha dejado la alcaldía de su pueblo. 
Durante los últimos días nos ha contado por activa y por pasiva las mejoras conseguidas para los vecinos durante los tres años que ha estado al frente del ayuntamiento, siendo el problema del agua el principal, y no se las vamos a negar nosotros. 

Lo lamentable es que el empecinamiento del señor Mena le llevó a dejar en mal lugar a su partido, obligar a que un grupo de compañeros dejaran el mismo y que se haya vivido una situación política complicada entre el Psoe y los militantes de Albox. 

Se puede arreglar la situación con el partido, menos la muerte todo es mutable, pero ¿qué van a hacer los actuales ediles, presentarse de nuevo a recoger sus antiguos carnets, reconocer que todo fue una cabezonada de Mena y que ellos tragaron sin oponer la mínima oposición? 
Lo han hecho. 

Menudo papelón el que les ha tocado jugar. 

¿Y el partido va a aceptar que los que se marcharon con un serio y duro portazo político vuelvan como si nada hubiera pasado? 
Sí señor, el partido se lo ha tragado todo. 

Los políticos son olvidadizos cuando les interesa, lo hemos visto estos días en la tele, por lo que no representa problema para ellos desayunar cada mañana con los sapos del día. 
Pero se lo tendría que haber pensado antes el señor Mena y no habría metido a sus compañeros y a su partido en esta situación.

Don Rogelio espera volver y limpio de culpa a la política, pues para él ninguna tiene, pero su cabezonería le ha llevado a tener que despedirse del ayuntamiento por mandato judicial y sin su presencia en el pleno. 

Si en las pasadas elecciones municipales hubiera aceptado la recomendación de su partido y se hubiera marchado de la alcaldía con elegancia, no habría dejado a sus compañeros y a los dirigentes del Psoe, cuando menos, en una situación airada.

Podrá volver a la política en dos años y medio, o antes si lo dice así la justicia, y estará en su derecho de hacerlo, pero no sé si el Partido Socialista, sus dirigentes y compañeros pueden volver a confiar en él.

Estoy de acuerdo, los humanos somos capaces de tropezar en la misma piedra tropecientas veces y lo mismo vuelven a confiar en usted, pero le supongo consciente señor Mena de que cuando algo se abandona es difícil volver a conseguirlo. 
Otro ocupa ese vacío, en este caso otra, y le cuesta mucho trabajo dejarlo. 
Adiós don Rogelio.

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