sábado, 5 de marzo de 2016

Almería lejos de los centros de mando

Alcaldes y vino



 Los alcaldes y los vinos de Almería nada pintan en Andalucía



En estos días de susto o muerte para algunos partidos políticos que andan negociando en Madrid, nos cuentan que la junta de Andalucía no está por la promoción de los vinos de Almería. 
No se trata de creernos los mejores y los que más vino elaboramos, pero algunos nombres, Ánfora, Tetas, Calvache, la cabra, Padules, Lúcar, vienen ofreciendo una excelente calidad en sus vinos. 

El que no los promocione doña Susana ya no nos llama la atención. 
Estamos acostumbrados al trato de la trianera. 

A finales del año pasado había que organizar la federación de alcaldes andaluces y la representación de Almería fue y es inexistente. 
Ni les preocupan nuestros vinos ni les preocuparon ayer nuestros alcaldes.

Claro que la federación la componen los partidos políticos a través del número de alcaldes que tienen en la comunidad. 
Por lo que habría que señalar que de nuevo son los dirigentes de esos grupos los que se olvidan de la participación almerienses en los órganos de gobierno. 

¿Se extraña usted? 
No, por dios. 
Es algo normal. 

Si no nos toman en serio a la hora de montar gobiernos o listas de candidatos, no podemos esperar que nos tengan en cuentan en cualquier otra circunstancia. 
Lógica por lo tanto la reacción de la federación no contando en sus puestos directivos con ningún representante almeriense. 

¿Sirven para algo las federaciones? 
Sí, para conseguir alguna dieta más, algún que otro viaje de asueto, una noche de farras y alegría en tierras lejanas, sin olvidar que siempre se puede conseguir un trabajo bien remunerado para algún amigo-compañero-familiar-colega. 


No creo que toda la culpa la tengan los jefes de los partidos de la regional. 
Creo que habría que pedirles alguna explicación a los dirigentes almerienses del Pp y del Psoe, Amat y Teruel. 
Si ellos no defienden a sus alcaldes, ya me dirán ustedes si los defensores de los almerienses van a tener que ser los de otras provincias. 
Los que tenían que defenderlos se los han pasado por el forro de sus caprichos, como para que lo hagan otros. 

Y a todo esto, ¿Qué culpa tienen los alcaldes almerienses? 
Su silencio. 
Al final los hace cómplices de esos jefes que no se atreven a defenderlos. 
Y tendrían que levantar la voz y clamar en el desierto almeriense ante lo supone una clara marginación política de ellos y de los ciudadanos a los que representan.

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