viernes, 26 de febrero de 2016

¡Qué escatológicos están los políticos!

¡Vete a la mierda!


En Roquetas de Mar algún edil pierde los nervios en los plenos y se pone fino



Yo puedo entender el enfado popular ante el acoso que viene soportando Gabriel Amat con la intención de que deje el poder y se vaya del ayuntamiento. 
Y cuando se vaya, ¿con quién se van a meter? 

Lo odian tanto desde algunos sectores ciudadanos roqueteros, políticos y no políticos, que pierden el sentido de la justicia y la equidad. 

Gabriel se tendrá que ir del ayuntamiento cuando lo diga un juez, lo digan los ciudadanos en las urnas, que algo han dicho, o lo decidan los votos del pleno. 
Si nos damos una vuelta por otros municipios de nuestra provincia vemos como alcaldes que se fueron del cargo ganan juicios, otros que los pierden y no se van, al final se irán? 

Entiendo la presión que tienen los compañeros del grupo de Amat, si de verdad se cree en la inocencia de una persona, el estar oyendo en todos y cada uno de los plenos acusaciones que uno entiende son inmerecidas lleguen a cansar, hastiar y los pongan en el disparadero del insulto y la imprecación contra el de enfrente, sea éste concejal o ciudadano de a pie.

El “vete a la mierda” que se oyó desde el banco de los populares en el salón de plenos del ayuntamiento de Roquetas, contestado claramente por el alcalde y por la primera teniente de alcalde, y por el que la misma voz ha pedido perdón, viene a demostrar que la beligerancia y los nervios que se viven en el ayuntamiento roquetero sigue subiendo enteros días tras día. 

Se imaginan si mañana es condenado Gabriel y decide como otros no dimitir hasta que no lo digan las más altas instancias (el constitucional por ejemplo), aparecen las albaceteñas, estoy seguro, pidiendo y cortando la piel a tiras del alcalde roquetero y presidente de la diputación del Pp. 

El odio, tristemente, llena nuestra vida política. 
Hay que reconocer que son unos puñeteros estos políticos que nos hemos dado en suerte. 
Pero la culpa es de los que los votamos elección tras elección.


Con todo lo del hablar escatológico y mandar a la “mierda” a un vecino no es de recibo, por muchos nervios que tengan y padezcan en los plenos municipales. 
Se está en esos escaños por qué se quiere, a nadie se le pone una navaja en el cuello. 
Si uno no es capaz de contenerse, lo mejor es que se quede en casa cuidando a los niños, ayudando a la señora a la hora de hacer la comida, la colada y lo que se presente.  
¡Valientes políticos!

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