lunes, 29 de febrero de 2016

Nos vamos cayendo del guindo

Dimisión



Raúl Quinto dimite de sus cargos políticos en Podemos



Alega el señor Quinto cuestión personal en su marcha. 
Las dimisiones en política son siempre obligadas por los jefes, la justicia o por cuestiones personales. 

En esta ocasión Raúl quiere dedicar más tiempo a la familia, a pensar y a escribir, que lo hace muy bien. 
Y no hay por qué no creérselo. 
En el escrito que nos hace llegar a través de la prensa se le nota a Raúl cierto desánimo hacia el partido en el que milita, y en el que según nos anuncia va a seguir participando. 

Hay que pensar por lo tanto que las ideas que Podemos defiende van a seguir contando con él, y que la diferencia creada ha sido por los comportamientos que ha visto y comprobado en los dirigentes morados a la hora de dirigir el partido. 
¡Estos capitostes! 

Bienvenido Raúl al mundo de los desanimados de los políticos. 
No eres el primero ni serás el último. 
Y digo bien, de los políticos, pues son ellos con sus formas y sus decisiones los que hacen que cada día tengamos más complicado creerles. 

Con Podemos había llegado una forma distinta de hacer política, o así lo creíamos, pero desde las europeas hemos comprobado que no era así, que se volvía a las andadas de los cuneros, de la democracia se pasaba a la dedocracia, de la defensa de las ideas a la chulería de los comportamientos.

Lo siento Raúl, pero ya has tenido tu bautizo de política real. 
Ya sabes cómo es el comportamiento de los partidos, de todos los partidos. 
Por lo menos de los que yo he conocido en estos últimos cuarenta años. 

Los militantes unos seres humanos inolvidables y entregados a una idea, los jefes, ¡ay, lo jefes! 
Es duro despertarse, y comprendo la sensación que debes sentir y que te ha llevado a dimitir de tus cargos dentro de la formación morada. 
No hay mayor desgarro que el que te proporcionan aquellos a los que creíste, incluso apasionadamente, aquellos a los que se les entrega la parte más importante de cada ser: 
La fe, la ilusión y los ideales por los que se lucha.

Más se perdió en la guerra de Cuba decíamos los viejos, aunque a nosotros nos va a costar trabajo encontrar un nuevo partido con políticos capaces, honestos y entregados a la sociedad, no sólo a los suyos, como viene ocurriendo con los actuales. 
No hay que perder la esperanza, por lo menos hasta que se ande cerca de los setenta, y ni aún así hay que hacer caso a tantos agoreros como hay.


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