sábado, 27 de febrero de 2016

Los "polvos" del Sahara llegaron a Almería

El polvo


El polvo sahariano nos inunda, nos ahoga, nos embaraza


Almería se despertó con un manto rojo que nos tapaba el cielo azul, cubría los cálidos rayos solares de nuestro invierno y sobre calles, terraos y veladores nos dejaba la sensación de que el viejo y olvidado tren del mineral había vuelto de nuevo a hacer de las suyas sobre la eterna Almería. 

Me indican que no tengamos miedo con el tren del mineral, que no volverá a cruzar nuestras calles o avenidas, que el montaje de subvención que estaban organizando algunos caballeros parece haber llegado a su final. 
Los mismos o parecidos que montan líneas áreas a los que algún político (nunca sabremos si listo o tonto, depende de lo que él se llevó) da grandes sumas de dinero que nunca se devuelven. 

Contra el polvo sahariano nada se ha podido hacer, dicen los entendidos. 
Ni siquiera la presidenta de la autoridad portuaria, que para evitar a los vecinos del puerto del polvo de los gráneles va a montar una pantalla de once metros de altura. 
¿Sólo once metros de altura? 
Parecen pocos metros en altura para luchar contra los vientos y los polvos de los gráneles. 
Pero si lo dicen los técnicos. 

Lo que sí nos han asegurado los doctores en medicina es que este polvo que nos ha echado la vecina África encima no embaraza. 
Tranquilos pues con esta cuestión. 
No estamos embarazados, tampoco ellas. 

Ha supuesto algún inconveniente a la hora de respirar para algunos almerienses con enfermedades respiratorias, pero no ha pasado a mayores nos cuentan en el ambiente sanitario. 

Las terrazas un poco más sucias, la ropa tendida tuvo que ser lavada de nuevo, pero la vida sigue y el cielo volvió a ser azul, y el sol salió con la misma fuerza de antes. 
Y la nieve, que ha llegado tarde este año, se pudo ver de nuevo en las alturas de la hermosa Sierra Nevada una vez que el embarazoso polvo nos dijo adiós. 

Se acuerdan de la plaga de langostas que nos llegó del mismo continente hace algunos años. 
Nos llegó una primera avanzadilla, tuvimos la suerte de que el último minuto se produjo un desvío y la gran plaga no se hizo presente. 

Por algo nos dicen que nuestro sur se está africanizando y que iremos a mayores. 
Es el coste o riesgo por vivir en esta hermosa tierra.


Más complicado lo tienen los vecinos del puerto con la pantalla anti polvo de los gráneles, once metros parecen pocos metros, pero vamos a esperar los resultados. 

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