martes, 26 de enero de 2016

Las tabletas que sean de chocolate

Móviles



Los ediles de Vera no han entregado los móviles y las tabletas



Siempre me pregunto, cuando hablan de tabletas, si son de chocolate. 
En mis tiempos felices las tabletas siempre han sido negras, con almendras o sin almendras, con avellanas o sin avellanas y con cacao. 
Osea: 
De chocolate. 

Luego apareció el blanco, el chocolate blanco, pero ya no era lo mismo. 
No me entraba por los ojos. 
Nunca he sido partidario de él. 
Tampoco hoy. 

Me chiflaban en mis tiempos jóvenes y lo sigue haciendo ahora. 
No entendía que los ediles del Partido Popular de Vera no hubieran devuelto las tabletas, pensaba uno en las de chocolate. 

Mi nieto me sacó del error. 
Claro que tampoco devolvieron los móviles. 
Sí, he de reconocer que aunque no lo llevo casi nunca encima, sé de qué estamos hablando. 

Me cuesta trabajo contestar cuando suena, y si su nombre no aparece en la pantalla tampoco le contesto. 
En casa me dicen que son manías de viejo, que tengo que coger el teléfono, que cuando alguien llama es por algo importante, vale, vale, no estoy por llevarles la contraria, prefiero que me dejen en paz, pero no le doy a la tecla verde.

Aclarado lo que no han devuelto los concejales de Vera, podemos seguir. 
En las empresas en las que he trabajado el móvil me lo he tenido que pagar yo, como el resto de los almerienses, y si hubiera necesitado tableta, no de chocolate, también me la habría tenido que comprar con mi dinero. 

¿Por qué a los señores ediles se les proporciona (y pagando los ciudadanos) los dos aparatos y encima el costo mensual de los mismos? 
Se han dado casos de que hasta mujeres e hijos de ediles de la capital disfrutaron en sus días de móviles costeados por el ayuntamiento o empresas cercanas a la plaza Vieja. 

Si en el ayuntamiento de Vera, y en el resto de la provincia, los celulares y las tabletas (de chocolate o no) se las comprara cada edil, como parece lógico, ahora no estaríamos recordando a los populares de Vera que devuelvan los que les dieron en su día.

Si por un teléfono y una tablet pierden nuestros políticos la compostura, ya se pueden imaginar lo que les ocurre cuando llegan las buenas comisiones de empresas de servicios y constructoras. 
Se impone que el móvil de los concejales se lo paguen ellos y que la tableta sea de chocolate. 
Ya verán cómo no hacen caso y se los van a seguir repartiendo, por la cara, y los de última tecnología. Vamos, los más caros del mercado.



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