viernes, 29 de enero de 2016

Eufrasio Rigaud nos dijo adiós en silencio

Csif



Eufrasio se nos ha ido en silencio, como los buenos y grandes hombres



El pasado viernes cerraba los ojos para siempre un hombre de bien. 
Un almeriense de corazón limpio, de palabra suave, de andar silencioso. 

Durante muchos años fue la cabeza, el pulso, el corazón de un sindicato que se abría paso entre los funcionarios de Almería. 
No era fácil buscarse un hueco entre los dos grandes sindicatos, Comisiones y Ugt tenían bien controlado el panorama sindical y me atrevería a decir que hasta el político, pero Csif lo fue consiguiendo. 
Y mucha culpa de ello la tuvo este almeriense alto y delgado, de hablar tranquilo y de trabajo serio y callado. 

Sabía que la labor de su sindicato no era de barricadas, sino de despachos y de convencimiento. 
Y fue en esos despachos, consiguiendo arrancar beneficios para sus asociados, como se fue tejiendo el gran sindicato de y para los funcionarios que ahora es el Csif. 

Eufrasio Rigaud dejó el sindicato en buenas y jóvenes manos y decidió que se había ganado un buen descanso. 
Que era el momento de apearse de los púlpitos y sacarle a la vida esas pequeñas cosas que se olvidaban por culpa de reuniones, reuniones y viajes, y más viajes y más reuniones. 
Y en esas andaba Eufrasio, disfrutando de familia y amigos, de paseos y silencios, de lecturas y música.

No quiso decirle a nadie que estaba enfermo, y en quince días se nos fue en silencio, como le había gustado vivir y como había disfrutado de estos últimos cinco años dedicados a contemplar y disfrutar la vida desde la barrera de la jubilación con todos aquellos seres que le importaban. 

Se nos ha ido un buen hombre, limpio de corazón y de palabra. 
Serio donde los hubiera. 
Un hombre de honor que dedicó parte de su vida a los demás compañeros de trabajo en la función pública y al que aún se le recuerda en todo el sindicalismo almeriense por su sensatez y su lealtad.


Mientras le cerraban los ojos por última vez a Eufrasio en Almería, un grupo de amigos en Rubite nos acordábamos de otros que nos dejaron hace tiempo y que dejaron su huella de gente de bien: 

José María Ortega, 
Paco Calvache, 
Eduardo Vela, 
Juan Aguilar, 
Antonio Solís. 

Se nos están muriendo los amigos. 
Así es, se nos están muriendo, nos están dejando solos con su recuerdo y el de su amistad.

El lunes me dicen que te has ido Eufrasio, que en quince días has cerrado los ojos. 
Descansa amigo. 
Algunos no te olvidaremos.

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