sábado, 19 de diciembre de 2015

Se acabaron las tonterías por esta campaña

Reflexión

Por fin han dejado los políticos de darnos la matraca a los almerienses


Palabras, promesas, mentiras. 
A lo largo de los últimos meses, y fundamental en las dos últimas semanas, hemos oído todas las tonterías habidas y por haber, promesas que se sabe no se van a cumplir y mentiras a sabiendas de que lo son.

 Tantas, que algunos nos hemos cansado de ellas y dejamos por unos días de escribir sobre ellos, los políticos, y sobre ellas, sus promesas. 
Los fuegos fatuos, artificiales y con traca final la campaña, con la demostración de todo lo oído y vivido en provincias lo tuvo el debate a dos entre Rajoy y Sánchez. 

Es evidente que ese debate lo perdimos los ciudadanos, los que creemos que la política es el arte de llevarnos bien y de vivir mejor y unidos. 
No es posible. 

Con los mimbres que nos pusieron sobre la mesa el pasado lunes no es fácil construir un cesto, y menos pedir a los satélites de las provincias que tengan gestos de altura. 
Imposible.

Me importa un pimiento quién ganó el debate, lo bueno o peligroso para nosotros es quién va a ganar mañana las elecciones. 
Si analizamos las listas de políticos almerienses que van en las papeletas cuesta elegir la que vamos a meter mañana entre las paredes de plástico. 

Más de uno y de dos va a tener que meter el sobre en la urna con la nariz tapada. 
Y si nos fijamos en lo que han dicho a lo largo de las dos últimas semanas en Almería, las ganas que nos entran son las de quedarse en casa y que les den a todos por donde dicen que “amargan los pepinos”. 

Eso es lo que ellos querrían. 
No les preocupa que vayamos a votar, con unas cuantas papeletas en las urnas se reparten y se comen el pastel. 
Un pastel que pagamos entre todos, y eso es lo preocupante. 
Si los dejamos solos nos sacan hasta la cera de los oídos. 

Por eso hay que ir mañana a los colegios electorales. 
Por eso hay que decirles con el voto lo que pensamos de ellos cada uno de nosotros con nuestra libertad de elegir. 
Se les debe callar.


Es día de reflexión. 
Eso tenemos que hacer, reflexionar. 
En manos de unos políticos vamos a poner el futuro (durante cuatro años) de nuestras familias. 

Y ello nos debe preocupar. 
El trabajo de nuestros hijos, la sanidad, la educación, la dependencia de nuestros mayores, los valores que tienen que hacer una sociedad mejor están en juego. 
El voto de mañana no es para tomárselo a broma. 
Nos jugamos demasiado. 

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