martes, 29 de diciembre de 2015

Cándido Trabalón va a resultar ser un santo

Zurgena


Cándido Trabalón es absuelto de nuevo por autorizar viviendas



La historia se remonta a la corporación 2003-2007 del ayuntamiento de Zurgena. 
Durante todos estos años Cándido, ediles y promotor han estado en la picota y pesando sobre ellos la espada de la justicia. 

Últimamente está siendo de demasiada actualidad en nuestra provincia la de la venda en los ojos, y eso no parece que sea bueno. 
Cuando la justicia se pasea por la alfombra roja como una “top model” de primera algo no debe estar funcionando bien. 
Si encima esa alfombra lleva esperando su paseo desde hace una década, deja de ser top y de primera. 

Los jueces hablan con sus sentencias, dicen los togados, y algunas nos dejan una cierta incertidumbre. 
Los actores de Zurgena son inocentes, no se puede probar la culpabilidad, pero las casas construidas son ilegales. 

Los artífices dieron los permisos pero no eran conscientes, debido a los informes favorables de los técnicos, de que las viviendas se iban a construir en terrenos no urbanizables. 
Y eso se dice diez años después. 

Aquí da la impresión de que todo el mundo se va de rositas. 
Perdón, menos los compradores de las viviendas, a los que se les sigue diciendo que sus casas no son legales.

Yo me alegro por Cándido Trabalón y sus ediles. 
Si eran inocentes, que se les reconozca es lo que se merecen. 
Que ese reconocimiento no debía haber tardado tanto, también.
 Pero al final deben estar contentos. 

¿Y los compradores? 

Eso, y con los compradores ¿qué hacemos? 
¿Les tiramos las paredes y techos que les cobija? 
Si las casas son ilegales, si no se pueden legalizar por donde están construidas, habrá que derribarlas ¿no? 

Y llegamos a los técnicos. 
No hemos leído nada sobre estos profesionales en cuestión. 
Ellos hacen los informes que ahora exoneran a los políticos y promotores, informes que no salvan a las viviendas. 

La lógica tras la conocida sentencia nos lleva a pensar que los culpables del desaguisado son unos informes técnicos, por lo que no sería normal que los firmantes a pie de página se fueran de rositas. 
Parece que eso no sería lo razonable ¿no creen ustedes? 
El que la haga que la pague.

De lo único que se le puede acusar en este caso al señor Trabalón es de ser un “cándido” y fiarse de los informes que le presentaban. 
Le dijimos de todo, ha estado en la diana y los dardos no han tenido piedad con él. 
Y ahora dice la justicia que es un santo inocente.


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