miércoles, 11 de noviembre de 2015

Años y años soportando el cha-ca-chá del tren

El cha-ca-chá del tren



No era demasiado el número de almerienses preocupados por el tren



Quinientos, según la policía, se reunieron en defensa de las mejoras que necesita el caballo de hierro a su paso por la provincia de Almería. 
Un poco tarde, piensa uno, ha llegado esta reunión. 
Pero más vale tarde que nunca. 

Y si no estuviésemos en precampaña electoral a las generales, mucho me temo que ni se habría convocado la cita. 
No les habría importado a nuestros políticos y a sus asociados la foto. 

Vamos con lo de un poco tarde. 
Los que nos hemos visto obligados a vivir fuera de Almería algunos años: Madrid, Barcelona, Cádiz, hemos disfrutado de nuestros trenes y sus interminables horas de traqueteo. 

Casi veinticuatro para llegar a la hoy casi nacionalista e independiente Barcelona, toda una noche entre olores a “pies” para llegar a Madrid. 
No, Cádiz no entraba, no entra en el camino de hierro. 
Los Comet y las interminables curvas te traían al hogar. 
Llegabas a destino, por fin Almería y el “cha-ca-chá” en el cuerpo te duraba unas cuantas horas. 
Pero eso sí, estabas en casa.

¿Cuántos años llevamos viviendo esa situación? 
Con la llegada de la democracia y las autonomías el tren, en vez de mejorar en Almería comenzó a cerrar estaciones, cortar líneas, suprimir máquinas. 

¿Cuántos partidos políticos han gobernado en el país? 
Pues busquen en sus actos los problemas que vive el tren en Almería. 
Solucionar con  una manifestación la dejadez política del Psoe y del Pp con el tren a lo largo de casi cuarenta años no deja de ser una quimera. 
Pero de quimeras vive el hombre, alumbradas, eso sí, por algunos iluminados de buen corazón y mejores propósitos.

Que los políticos viajen en tren, decía una de las pancartas. 
Y eso pediría yo. 
Si los diputados y senadores del Psoe y del Pp viajaran todas las semanas en tren a Madrid, seguro que el problema estaba solucionado desde hace muchos años, pero que muchos. 

Si los políticos pagaran de sus bolsillos los billetes de avión Almería-Madrid que cada semana los lleva y los trae, estoy convencido de que el precio de uno de los trayectos del viaje no rondaría como ahora los cuatrocientos euros. 

Pero como ellos no pagan, como es nuestro dinero el que costea sus viajes, ¿les ha oído ustedes en estos casi cuarenta años quejarse? 
¿No, verdad? 
Pues eso. 
Está bien que se mueva la sociedad en defensa de derechos y de trenes. 
¿Pero, para qué coño sirven ellos?
Sí, ellos, los políticos


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