lunes, 12 de octubre de 2015

A morosos no hay quien les gane a los políticos

 Deudas de los políticos

Sonia Ferrer, delegada de la Junta, dice que para moroso el alcalde Luis Rogelio



Se viene rasgando la vestimenta el Pp en el ayuntamiento capitalino por las deudas de la Junta con el consistorio y resulta que es al revés, que le debe más Luis a Sonia que Sonia a Luis. 
Cierto que no se han aclarado las cifras hasta en sus céntimos, pero a lo grueso se asegura desde el antiguo Círculo Mercantil (viejo lugar de fiesta, juego y regodeo almeriense) que Luis Rogelio le debe a Sonia Ferrer y Tesoro más de dos millones y medio de euros. 

Vaya, vaya con don Luis y sus chicos. 

Se vienen quejando día tras día de la Junta y ahora resulta que ellos son más pigres y morosos que la Junta. Si con todos los ayuntamientos viene siendo igual, nos vamos a encontrar con que la llamada madrasta de Andalucía, la Junta, es una madraza de tomo y lomo, que lo único que hace es amamantar una y otra vez a sus ocho hijas, soportando sin quejarse sus malquerencias, olvidos e insultos cuando llega el caso. 

Una hija es algo para toda la vida y a la que no se abandona nunca. 
¡Madre no hay más que una! 
¡Hija, por ti yo daría la mía vida!
Lo decía una vieja canción, y en política en eso se queda.

Si la madre (la Junta) es una santa, colmada de paciencia ante sus hijas, entre ellas Almería y su yerno Luis Rogelio, habrá que entender que el problema no es de ella, más bien de la hija y del yerno. 
Hay que comprender que lo mismo la madre (la Junta) no entiende mucho que el hijo político no cuide de su hija como debiera, dejándola sola tres o cuatro días a la semana, abandonándola en manos de otros para irse a lucir palmito en otras tierras, otras cámaras, otras tribunas senatoriales. 

Me cuesta trabajo creer en estos amores que palpitan en los corazones de la Junta, pero si es verdad que Luis les debe más dinero, no habrá más remedio que reconocer que la madrastra no es tan mala como se pinta ni la hija y el yerno tan buenos como se comenta.

Se van a reunir. 
Lo mismo ya se han reunido. 
¿Se besarán? 
Pues claro que se besarán. 

La relación filiar entre las partes en cuestión no se puede perder nunca. 
Y se pondrán de acuerdo en lo que tienen que decir al personal, ya lo verán. 
Cada uno, madre y yerno, darán una versión que les deje vestidos y a pasar juntos el chaparrón del veinte de diciembre que se presenta peliagudo. 

Después, unos más contentos que otros, pero los dos a seguir tomando el pelo al ciudadano. 
La familia ya se sabe, se pelean, pero cuando hay que defenderse…juntos.


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