martes, 24 de febrero de 2015

Los cursos y sus muchos millones

 Edu costa

Ortega Paniagua ha dejado la militancia del Partido Socialista


No es la primera vez que el nombre del socialista roquetero aparece en los medios de información por el caso de los cursos de formación. 
En esta ocasión creo que él mismo entiende que es más grave la cuestión, por lo que ha pedido la baja del partido y deja el acta de concejal para que no se mezcle algo que según él afecta solamente a su vida profesional, no a la política, como tampoco al Partido Socialista. 

Una parte de razón tiene el señor Ortega Paniagua, es cierto, pero entenderá don Juan Fernando que a muchos ciudadanos les parezca que algo sí que une el caso Edu con la política. 
Es difícil desvincular al gobierno de la Junta de Andalucía de los cursos de formación. 
De ella nacen. 
Y si la Junta está formada por hombres y mujeres del Partido Socialista, la vinculación política del caso parece evidente. 

Es posible que las academias del señor Ortega Paniagua no hayan cometido ninguna ilegalidad, y muchos nos alegraríamos de que así fuera. 
Lo que sí parece demostrable es que la ejecución de los cursos de formación ha sido una chapuza en la que han participado sindicatos, partidos, empresas y políticos. 
No se ha salvado nadie. 

Habrá empresas y empresarios que lo habrán hecho bien, sindicatos que se han preocupado de verdad por la formación de los trabajadores y políticos que no se han aprovechado de los cursos, pero no es la opinión general. 
En Almería recuerdan ustedes una empresa vinculada a un sindicato que llegó a alquilar grandes oficinas, incluso la parte alta del Círculo Mercantil para dar cursos a los parados. 
Era sorprendente la cantidad de guapas secretarias que se paseaban por sus pasillos y los pocos alumnos que había. 
¿Siempre nos preguntamos para quién eran los beneficios? 

No le vamos a pedir sinceridad a los sindicatos, pero más de una pelea ha habido entre los propios afiliados por aquello de que eran siempre los mismos los que daban los cursos. 
El dinero que llovía desde la Junta caía en los bolsillos de los de siempre, para enfado de los que no tenían el paraguas de la dirección. 
Claro que eso también ocurría en Diputación con los que les daban a los trabajadores. 

Es el sino de nuestra sociedad: corrupción, corrupción y corrupción.

Que los crujan, según a quién, ¿verdad doña Susana? 
A Manolo Chaves y José Antonio Griñán hay que cuidarlos un poco más que a los demás.


No hay comentarios:

Publicar un comentario