viernes, 16 de enero de 2015

Les pagamos hasta las conquistas amorosas

Indemnización

¿Tienen que pagar los ciudadanos las arbitrariedades de los políticos?



El ayuntamiento de Huércal de Almería tiene que pagar dieciocho mil euros a un policía local por una sanción que, según la juez, fue arbitraria. 
Si la justicia reconoce que la entonces alcaldesa actuó incorrectamente, no se entiende que sean los ciudadanos los que paguen. 
Lo lógico, parece, es que lo hiciera la infractora. 

Si el policía fue sancionado arbitrariamente como se recoge en sentencia, si era consciente de ello la entonces alcaldesa, ¿por qué tiene que ser en el ciudadano de Huércal sobre el que recaiga la culpa a pagar? Es uno de los últimos ejemplos que estamos viviendo y la cantidad a abonar no es excesiva, no va a llevar a la ruina al consistorio, pero no creen ustedes que tendría que hacer que la justicia tomara de una vez la decisión de que pague quien tenga la culpa de ello, no dejarla sobre las espaldas de los ciudadanos que andan soportando los rotos de los políticos. 

Si doña Maribel Rodríguez se equivocó, si arbitrariamente sancionó a un policía, los dieciocho mil de marras de su bolsillo tendrían que salir. 
Y las costas, oiga. 

Las tonterías, las chulerías, los amantes viajes y los piropos de los políticos que las paguen de sus cuentas corrientes.
 Sería el mejor aviso a navegantes políticos que hacen de las cuentas de los ayuntamientos y los ciudadanos sus cortijos particulares.

Se cuenta que el “error laboral” cometido por el policía sancionado fue poner una multa a un familiar del político. 
Enfado por todo lo alto y toma arbitraria de una decisión. 
¿No les parece de locura que seis años después tengan que pagar los vecinos de Huércal por aquella decisión de la que sólo es responsable la persona que la tomó? 

Entre errores, arbitrariedades, viajes y otras viandas, los alcaldes, diputados y demás fauna política obliga a los ciudadanos a hacerse cargo del abono de sus más negras leyendas. 
Y no pasa un día en que no aparezca una nueva leyenda con piropos incluidos. 
Cuando no son viajes son comidas, cuando no sentencias a pagar, cuando no amigas o novias a las que visitar. 
Bastante hartos tienen ustedes, señores políticos, a los silenciosos contribuyentes. 
No les extrañe que un día de estos los manden a freír espárragos. 
Asados los espárragos me gustan más.
Entre los políticos y sus alegrías y los jueces y sus sentencias me parece que los ciudadanos no vamos a salir de paganinis. 
Mala suerte la nuestra. 
¿Alternativas? 



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