jueves, 18 de diciembre de 2014

¿Quién gana dinero con la agricultura?

Hortalizas

Los sindicatos Coag y Upa contra las comercializadoras agrícolas



Jornadas agrícolas que nos cantan las excelencias de la producción, la fortaleza de nuestro campo y la calidad de los productos que salen de nuestros invernaderos.

Presidentes de cooperativas y alhóndigas cada día más felices, más orondos, más satisfechos y con más kilos vendidos cada campaña.

Informes bancarios que indican el buen comportamiento del sector, los muchos millones que invierten en él y lo necesaria que es la unificación de la oferta.

Satisfacción de los políticos con los datos de la venta agrícola fuera de nuestras fronteras. 
Somos los mejores! 
¡Aleluya! 
Al final vendemos más, es cierto, pero ganamos menos. 

¿Quién gana menos? 
Evidentemente no son las cooperativas y sus presidentes, tampoco las alhóndigas y sus propietarios, menos las entidades bancarias y sus dirigentes, y qué decir de los políticos y sus cientos de fotos con batas, gorritos y amplias sonrisas blanqueadas con cal, como las fachadas de las casas de Almería de los años sesenta.

En contra de tanta sonrisa y tanta satisfacción están los sindicatos. 
Ellos sí viven las angustias de miles de agricultores que ven como sus productos se pagan por debajo del costo de producción, por debajo de la sonrisa de los presidentes de las cooperativas, de las ganancias de los propietarios de las alhóndigas, de los intereses de las entidades bancarias, de las tonterías que dicen los políticos. 

Los sindicatos ven como cada día un agricultor embarga su casa (su invernadero ya estaba) e intenta que una nueva campaña le devuelva la alegría de otros años. 
Difícil que lo consiga. 
Cada intento ha salido peor, pero ahí los tienen, luchando como jabatos contra todos, con el único apoyo, y no siempre, de los sindicatos agrarios. 

Pero mientras, jornadas, palabras que en eso quedan. 
Hay que unirse en la oferta, dicen los presidentes, y tener así más control de los mercados. 
Pero en cuanto llegan a sus reinos de taifa, su cooperativa o alhóndiga, solo tiene importancia su balance y sus comisiones.

A ellos que les importa el precio que se le paga al agricultor, que baja éste las cifras de sus comisiones las consiguen con más kilos y al productor que le den por donde amargan los pepinos. 
Crece el número de invernaderos, es cierto, pero se han preguntado quiénes son los propietarios de esos nuevos invernaderos. 
No sería malo hacerlo.


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