martes, 30 de diciembre de 2014

Preocupa más el pez que el hombre

Sensibilidad

Los políticos y la sensibilidad con el medio ambiente marino



Nadie puede negar que nuestros gobiernos, sean de derechas, de centro o de izquierdas no estén preocupados por el medio ambiente, incluso el que se encuentra a cientos de metros de profundidad de ese mar que baña nuestras costas. 

¿Se podría alegar que tienen más sensibilidad por los fondos marino que por el trabajo y el desarrollo de los pescadores almerienses y sus familias? 
Vamos, ¿que están más preocupados por los peces y su entorno que por el puesto de trabajo que da de comer a cientos de familias en la provincia? 

Si le prestamos un poco de atención a lo que nos dicen en el sector pesquero, no vamos a tener más remedio que darle la razón. 
Estos gobiernos nuestros, el de Sevilla y el de Madrid, está más preocupado por el medio ambiente del Seco del Olivo que por las familias que gracias a la pesca viven. 

Nos cantan a voz en grito que hay que crear puestos de trabajo, que es lo primordial para ellos. 
Para nosotros sí que es lo primordial, para ustedes no estoy tan seguro. 
El suyo, el de sus familiares y hasta el de sus amigos está más que asegurado. 
Qué coño les va a importar los de los demás. 

¿Cuándo cierran el Seco del Olivo a los pescadores están pensando en sus puestos de trabajo, están pensando en sus familias? 
Más bien parece que no. 
¿Les han buscado fondos alternativos para que sigan con su faena diaria, para que se puedan seguir llevando un sueldo a sus familias? 

Si está muy bien que el Seco del Olivo se convierta en Lic, pero lo primero que debería preocuparles es el trabajo que se puede perder para esas familias almerienses, y eso, permitan que les diga, les importa un pimiento, o por lo menos esa es la impresión que dan. 
Si la esperanza del sector pesquero son ustedes, Susana y Mariano, ya pueden colgar las redes, y lo que es peor, sin que les ofrezcan alternativas.

Hace algunos años se les pagó a los agricultores almerienses unos dineros para quitar las parras, pero tampoco se les ofreció alternativas a plantar y el paisaje del Almería cambió del verde de los parrales al marrón de los salaos. 
Se condenaba a cientos de ciudadanos de esos pueblos al éxodo. 
Y ahí andan unos pueblos desapareciendo cada día un poco más. 
El culpable tiene nombre y apellidos. 
Políticos que no supieron o no quisieron buscar una alternativa a la que fue la mejor época de todo el Andarax.

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