lunes, 22 de diciembre de 2014

¿A quién defienden Encarna y María?

Transporte

Encarna Caparrós y María Muñiz enfrentadas por el transporte



Doña Encarna Caparrós es la responsable juntera del consorcio, doña María Muñiz del ayuntamiento de la ciudad. 
Doña María ha tirado la toalla del consorcio, doña Encarna quiere que la recoja. 
Doña Encarna apela a los perjuicios que supone para el ciudadano, doña María a los beneficios que supone para el ayuntamiento. 
Doña Encarna pone los intereses de la provincia por encima, doña María los de la capital. 

De justicia es reconocer que doña Encarna lo está haciendo con delicadeza, sin insultos, sin alterados reproches (qué poco se parece en este caso a algunos de sus compañeros políticos, que andan con el insulto en la boca y con sabor a “mierda” en el paladar), con intentos de que la sensatez vuelva a la representante del ayuntamiento capitalino. 

También hay que reconocer que doña María tampoco ha hecho ninguna declaración salida de tono, con lo que a ella le gusta sacar la lengua a pasear. 
Se va del consorcio, y punto.

He seguido con interés todo lo que ha aparecido en letra impresa sobre la cuestión. 
Una pelea de “gatas” siempre puede ser sorprendente, y si encima ésta es de gatas políticas las uñas pueden hacer sangre. 
Estoy sorprendido y defraudado. 

Yo que quería una pelea política a muerte y poder contarles con pelos y señales los desgarros de las luchadoras, me tengo que conformar con decirles que no han sacado las uñas, que son plumas las que han aparecido y que con ellas están en el cuadrilátero del consorcio, Encarna y María, más entre caricias que entre golpes políticos. 

No deja de ser agradable comprobar que se puede ser de ideas contrarias, confrontarlas en un consorcio, dejarlo plantado cuando no interesa y no bajar entre ellas a la pelea callejera y al insulto a que otros nos tienen acostumbrados. 
Yo que esperaba sangre voy y me encuentro que las luchadoras (nobles ellas) llevan el frasco de yodo y el paquete de algodón en la mano para curarse las heridas. 
Estas no son mis gatas, las mías cuando dicen de meterse en la lucha levantan el lomo, bufan y sacan las uñas.

El único problema es que no nos han aclarado los beneficios o perjuicios que el ciudadano va a recibir. Avancen un poco más, pongan nombre y apellido a qué ciudadanos se refieren ustedes, ¿los de la capital, los de los pueblos? ¿Y qué pueblos son estos? 
Pues algunos se quejan de que han quedado fuera del consorcio.



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