lunes, 3 de noviembre de 2014

La Alcazaba de unos cuantos

Alcazaba

En la Alcazaba no está reservado el derecho de admisión



Según las normas que la propia Junta se dio para el uso y disfrute de la Alcazaba almeriense el derecho de admisión no se podrá hacer afectivo si no es por un caso de seguridad. 

En el punto quinto de la ordenanza se dice: 
“No estará reservado el derecho de admisión, salvo por motivos de seguridad, dado que se trata de un bien de titularidad pública”. 
Más claro, agua. 

Cerrar las puertas de la Alcazaba a los ciudadanos, como se hizo durante el verano en un acto del milenio, no dejó de ser un clara discriminación hacia una parte de los ciudadanos almerienses, que no pudieron acceder a un bien de titularidad pública y a un acto que afectaba a una importante efemérides de la ciudad de Almería.
Así es la Junta de Sevilla.

¿Temía la Junta por la seguridad de la presidenta, Susana Díaz, durante su estancia en el monumento almeriense? 
Debía hacerlo cuando las puertas del monumento se cerraron a la presencia de personas que no estuvieran invitadas. 
Y el pueblo llano, usted mismo, no lo estaba. 
Como no lo está nunca cuando de fiesta se meten los políticos. 

Lo único que podía temer la presidenta de Andalucía es la presencia de unos músicos, muy jóvenes ellos, dispuestos a darle un concierto de viento y pito, y encima gratis. 

Hace unos meses los jóvenes de entre nueve y dieciséis años decían que hay que cambiar a todos los políticos. 
Motivos para ello dan cientos cada día, pero ahí están, agarrados a un clavo ardiendo, no sea que pierdan el buen sueldo de final de mes.
Si la Junta incumple el punto quinto de su propia norma de utilización de la Alcazaba, si se permite dar con las puertas en las narices a los ciudadanos y que sean sólo los de la casta los que disfruten nuestros monumentos que no se quejen si mañana los “podemos” de turno, con los votos de los ciudadanos, a freír espárragos los mandan. 

Es lo único que se merecen estos “divinos” que se creen dueños de haciendas, cortijos y vida de los ciudadanos, hacen alarde de ello y encima usan y abusan de sus privilegios discriminando a los ciudadanos no sea que les contaminemos alguna maligna enfermedad. 
El ébola por ejemplo.

¿Y los señores Amat y Comendador qué temían? 
¿Por qué permitieron que el monumento de todos los almerienses permaneciera cerrado a los ciudadanos? El silencio los hizo cómplices. 
Pero nadie dio o da explicaciones; no dimiten los responsables por un uso y abuso indebido de un bien público como es la Alcazaba de Almería.

Pero ellos son así con nuestras cosas.
Les hace falta a los dos un podemos y que los mande a asar castañas, que en tiempo de eso estamos.



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